
Ya se hizo y el resultado ha sido bueno. Distinta a la del año pasado en varios aspectos. El recorrido fue peor: salimos del metro de Barajas en dirección a la T4, a los 4 kms vuelta atrás desde una rotonda en medio de la nada. Aparte de que mis sensaciones físicas no eran muy buenas, el grupo de 4 iba siempre unos metros por delante, con lo que perdí parte de las conversaciones, cuestión tan agradable el año anterior. Sin embargo conté en muchos momentos con la compañía de Elena, la amiga de Andrés (Bandoneon) que nos acompañó en bici en algunos momentos y que nos sigió con el coche en otros. No me sentía mal andando detrás del grupo, pero no entendía la absurda necesidad de ir unos metros por delante, pero no hubo forma de hacérselo entender, sobre todo a Duquito, que siempre tiraba algo del grupo.
Primera parada seria en el km12 más o menos, a tomar algo en el trabajo de Luis, en un chalet por esas zonas que son justo el límite de Madrid. Me resultó muy curioso ver alguna casa que realmente estaba ya al final de todo y al principio de la nada, nunca había visto un límite tan claro de Madrid.
El grupo iba animado, con comentarios normalmente jocosos, pero como digo en gran parte me los perdía, al ir solo por detrás. No perdí la paciencia, aunque en ocasiones me sentía un tanto mosqueado, pero ya sabéis que somos un conjunto de emociones, y sobretodo en mi caso cuando estoy cansado. Debió ser eso.
Pero estaba disfrutando de esta absurdez. Pensé que entre la mierda de la maratón de Bilbao y mi retirada en el MAM llevaba un tiempo sin hacer una maratón completa, y que hoy era el día.
Fuimos por el exterior del Campo de las Naciones hasta llegar a la zona de Canillejas y la calle Alcalá, haciendo idas y vueltas a dicha calle para pasar reiteradas veces por la zona industrial, fea y solitaria, una y otra vez, hasta tres veces creo que subimos y bajamos de Alcalá. Yo seguía a cierta distancia, hasta que supe que llegábamos al bar de avituallamiento. Km26 y me tomé dos jarras de medio litro de cerveza con limón y unos trozos de pollo muerto que me supieron a gloria. Últimamente solo bebo en los maratones, porque el resto de los días no pruebo la cerveza, empieza a ser curioso al menos.
Después de la parada me sentía como un tiro, ya iba con el grupo con comodidad, a un ritmo mayor, mientras que entre ellos se notaban los primeros síntomas de cansancio o ciertos problemas, como mi querido Anaime, que nos tuvo que dejar en el km30 porque los puntos de su reciente operación parece que peligraban y prefirió irse a esperarnos a la plaza Mayor (Meta) directamente.
Fuimos encaminándonos a O'Donnell y de ahí a Goya para hacer un pequeño recorrido por el Retiro. Ahí me tomaban ya a mi de excusa para parar, aunque yo no tenía ganas de parar, pero que si yo estaba cansado, que mejor parábamos y tal, todo cuentos, porque los que querían parar eran otros. Así bajamos la cuesta de Moyano y entramos en Atocha, subimos Antón Martín en gran parte andando y llegamos a Sol. Desde ahí hasta la plaza mayor donde Andrés empezó a correr algo intentando ganar la carrera, pero yo me di cuenta, porque iba con el mismo planteamiento y empujé a unos cuantos turistas para colarme por el interior y llegar en primer posición en 5h25', que a pesar de las paradas me parece que vuelve a ser una gran marca. O sea, que cachondeo si, pero también corrimos, y es lo que más me gusta siempre, correr y disfrutar, combinar correr con tomarte una cerveza en un bar me parece la combinación ideal.
Ha sido un placer, luego volver a casa con ese sabor, comentar a mi familia que he sido el ganador, compartir con mis amigos esas últimas cervezas y abrazos y comentarios al llegar. Hice lo que quise, me sentí muy libre otra vez.
Os dejo las
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