CARRERA DE 48H ULTRAFONDO BURJASSOT

Después de pensar varias veces como comenzar la crónica de esta prueba atlética he decidido comenzar explicando por qué quise y quiero seguir probando a llegar cada vez más lejos.
Incluso una de las personas que más me conoce, mi hija Ana, me decía que había una parte en mí de llamar la atención. No lo discuto del todo porque ella es mi hija y lógicamente tiene su opinión seguramente bien fundada pero lo que si discutiría es que sea lo fundamental porque mi motivación número uno yo se que es probar mis límites, ver hasta donde puedo llegar. ¿Que tengo necesidad de que me quieran (infancia jodida)? Por supuesto, no lo niego. Pero es muy pequeña esa parte, quizás pueda estar también por encima hacer algo diferente, algo reducido y para pocos; eso también me gusta mucho, seguir el camino marcado, lo que se supone que debe hacerse, cuidarse como se debe, a veces pues no me gusta y quiero probar lo que es para pocos.

Pero está la familia y lo que les debo a ellos y por ellos no todo vale y también debo cuidarme. Luis Lozano, que sabe bien de entrenamiento pero que no conoce tanto esta disciplina viene conversando y participando conmigo de alguna parte de los entrenamientos y cuidados para este tipo de carreras y me defiende porque prometo que no siento que sea tan extremo si se toman ciertas precauciones.
Tampoco vamos a mentir y quizás no sea para todos los cuerpos. Yo creo que me cuido de forma razonable; buena alimentación en casa, apenas bebo alcohol (este año nada por una promesa a Dios por los exámenes de mis hijas y por los enfermos), he reducido mucho el estrés, entreno bastante el gimnasio (muchos ejercicios de piernas, pero también del resto del cuerpo) y pocas cosas más que la familia. Y sobretodo el privilegio que Dios me lo permite. No se cómo he llegado a este punto porque yo en 2015 tuve una lesión de rodilla con un edema óseo que me tuvo sin correr año y medio y en 2019 tuve un cáncer linfático. ¿Por qué ahora puedo todo esto? Pues no lo se, pero como me gusta y veo que puedo hacerlo, pues lo hago.
Cuando practicaba ultrafondo entre 2004 y 2011 me fallaba mucho el estómago; es decir, llegaba un momento que debido a las náuseas no podía ni comer ni beber con lo cual el rendimiento deportivo bajaba mucho. Hoy en día todo se conoce más y a raíz de ir conociendo lo que realizan y recomiendan otras personas llevo varios meses practicando la alimentación e hidratación casi en cada entrenamiento y con ello construí mi pauta en carrera.
Para las 48h me planteé 47 ingestas de agua y 47 de isotónico o cocacola. Con las 47 ingestas de agua tomaba una pastilla de sal y un gel, guayaba, dátiles o barrita energética. Con el isotónico no tomaba nada. La mezcla del isotónico era 33 o 50 ml de agua con una proporción 1/0,8 de maltodextrina y fructosa y algo de creatina. El objetivo era una ingesta de 50grs de hidratos de carbono por hora, por ejemplo la guayaba o los geles podían ser entre 20grs y 45grs de hidratos de carbono. En detalle si alguien quiere ya lo cuento.
Aparte de ello tenía arroz blanco (sin más), manzanas, peras, pasta, caldo, bocatines de jamón serrano con quesito, gominolas, donuts y café frío. Todo ello con el objetivo de ingerir unas diez mil calorías cada 24h dado que vengo a gastar eso mismo en carrera a ritmo correr andar.
Seguí la pauta marcada unas 20h a partir de las cuáles no perdí del todo la misma pero a veces prefería repetir isotónico que tomar agua o tomar guayaba o manzana en lugar de otra cosa. Lo que mejor me sentaba era el arroz blanco y la manzana o la pera, es decir, precisamente lo más natural. Pero no dejé de tomar literalmente de todo, hasta chocolate que ofreció la organización o galletitas, es decir, como mínimo lo que yo tenía pautado, pero si me apetecía más, tomaba más.
El poder alimentarse e hidratarse sin problemas 48h es muy positivo y es preciso por lo tanto entrenarlo.
Otro aspecto esencial para mí es mantener la cabeza en su sitio toda la carrera para tomar las decisiones adecuadas. Creo que esto también se consigue con una planificación extensa y adecuada a tus posibilidades. Si bien la cabeza no me falló apenas tuve momentos de falta de claridad porque sí que tuve un fallo crucial y es no haber entrenado y no practicar los descansos.
Como en la prueba de 24h de diciembre no había descansado en ningún momento pensé que podría hacer lo mismo en 48h y me equivoqué. Aunque salí prudente, realizando 83kms en 12h (en la prueba de 24h de diciembre pasé las 12h con 96kms) y las 24h 143kms (en Barcelona en diciembre 176kms) tenía que haber descansado porque ya no estaba pudiendo correr nada y solamente andando se avanza poco y así llegué a las 36h con 188kms. A partir de ahí mi hija Ana viendo la situación me exigió descansar y me tumbé dos horas en las que conseguí dormir una y de alguna manera me repuse algo y cuando menos no me hundí del todo, pero hubiera debido planificar esto desde el principio, igual que hago con correr, que como se que no podré correr más de seis horas seguidas comienzo a correr y andar desde el minuto uno de carrera, de forma que prolongo el correr andar muchas horas.
Así que la principal conclusión que saco es que voy a entrenar también a dormir en salidas largas.
Otra consideración importante es que en los entrenamientos probé a tiradas megalargas de incluso 12h cada quince días y me he dado cuenta que al menos de momento es demasiado para mí. Nadie te entrena en ultrafondo, realmente no hay de momento entrenadores formados en esta disciplina. Hay recomendaciones y por ejemplo nadie suele entrenar estas megatiradas; en general se puede llegar a la distancia maratón una vez por semana o similar y el resto son entrenamientos de alrededor de veinte kms. En mi caso desde verano venía haciendo 2h como tirada mínima, corriendo y luego cada quince días una tirada de correr y andar de mínimo 7h y ya noté este mes que estaba saturado, como sin ganas de hacer kms y así he llegado a esta prueba creo que algo desgastado en eso aunque no ha ido nada mal el conseguir 232kms.
También por otro lado como el resultado de las 24h fue tan bueno pensé en intentar 280kms en 48h por superar la segunda mejor marca de la historia en España en M55 (hombres entre 55 y 60 años) e igualmente me equivoqué porque nunca he tenido el nivel ni el interés de obtener ninguna marca ni superar a nadie, sino como referencia sí me fijo en atletas que admiro como Paco Robles para intentar llegar a donde él llega, pero no para ganar a nadie, sino para realmente conseguirlo yo. Creo que se entiende la diferencia de enfoque y mi error. De todas formas como en carrera tenía la mente despierta supe adaptarme a ello y también con la ayuda de mi hija Ana valorar en sí mismo lo que estaba haciendo. Mi distancia más larga de una vez había sido 176kms y ya los estaba superando con creces.
Muscularmente y articularmente ningún problema. Donde tengo dolores es en ambos pies; ya en carrera los notaba doloridos en conjunto, no es algo específico como tobillo o talón es más como si me hubieran estado golpeando los pies y los tuviera magullados por todos lados. Espero se vaya pasando.
Ana estuvo extraordinaria en la prueba, no solo ayudándome a mí sino siendo generosa como médico le preguntaron muchas veces los corredores y también como compañera, ofreciendo de lo que teníamos (por ejemplo nuestra cama plegable para el descanso de Rubén) a los demás. A ella la apunté en 24h para que no solamente estuviera ayudándome y fue un acierto porque en varias ocasiones salía al circuito incluso ella sola cuando yo estaba descansando para quitarse el frío. Ella se incorporó el sábado a las 12 del mediodía (yo comencé el viernes a las 12 del mediodía) y por la noche del sábado al domingo y hasta el final ya hicimos todos los kms juntos. A las 12 de la noche se incorporó Sara para hacer sus 12h (casi 80kms). Ana consiguió 107kms en las 24h.
Pasamos un fin de semana estupendo los tres. Ellas se llevaron muy bien en todo momento y no hubo ningún roce entre nosotros.



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