martes, noviembre 22, 2022

CARRERA EL PRIVILEGIO 2022

 Viernes a domingo

 

Hoy vamos de viaje Oli, Javi y yo a Ciudad Real. Javi y yo participamos en la carrera de 175kms de El Privilegio que toma la salida hoy a las diez de la noche y Oli participa de voluntario en el avituallamiento del k77 y luego correrá desde el k145 a meta (6 leguas, es decir, 30kms) el domingo a las nueve y media de la mañana.

 

No he preparado la prueba, si bien con las carreras que llevo este año y medio he cogido mucho fondo y sobretodo la carrera Madrid-Segovia (102k en septiembre, con D+2000mts) y La Desértica (72k en octubre, con D+1.800) han contribuido a poder afrontar en buenas condiciones el reto que se plantea.

 


Nunca es preparación suficiente, pero la parte física sí que la noté suficiente, no así la preparación a las condiciones específicas de orientación y la mejor actitud psicológica para poder terminarla. Sin embargo fue lo suficientemente bien como para que me quede un buen sabor de boca.


Para el viaje de ida, quedamos Javi y yo en el metro de García Noblejas a la una y media. Voy bastante cargado porque llevo el saco de dormir y la colchoneta, las dos bolsas de vida y la bolsa de meta. Lleno la mochila grande y además la bolsa de meta aparte. Luego usaré casi todo lo que llevo, así que fue buena la planificación en ese sentido.

 

En Getafe hemos quedado con Oli y llegamos a la hora convenida. Comenzamos el viaje a Ciudad Real capital. Por el camino paramos en el k112 a comer. Son las tres de la tarde y me tomo una comida bastante buena, con potaje de garbanzos, callos y flan y de bebida un par de vinos con casera. Hacemos un poco de sobremesa y menos mal que Javi se da cuenta que son las cuatro y media y tenemos que salir pitando porque se supone que la entrega de dorsales es hasta las seis y media en el Polideportivo Santa María.

 

Llegamos un poquito pasada la hora pero están sin problemas, ya que el autocar a la salida de la carrera sale desde ahí mismo a las seis y media. Saludamos a amigos y dejo la colchoneta, el saco y la mochila grande allí para descansar al terminar la carrera. Entrego las dos bolsas de vida para los k77 y k143 y sigo vestido de chándal para el autocar y acarreo la bolsa de meta de momento llena con la mochila de carrera y la ropa para correr.

 


El autocar llega a las ocho y cuarto al Polideportivo de San Martín de Montalbán. Hemos ido cómodos y los nervios y la noche y el frío subían poco a poco, pero la decisión estaba tomada, la inevitable salida se acercaba.

 

En el Polideportivo la charla técnica y la entrega de las balizas de localización a cada corredor mientras llenaba los softflask (3 de 500ml) con las dos botellas de agua grandes que había llevado desde Madrid. Buena idea para no depender de nada externo que pudiera no haber agua o demás. Lo único es que las llevé demasiado congeladas y tardaron en poder dispensarme el 1,5l que quería para salir.

 


Sobre las nueve y cuarto el autocar nos acercó a la salida, no recuerdo exactamente el momento, pero había que recorrer unos 10kms hasta el castillo.

 

Estaba bonito el castillo iluminado de color verde y morado. Apenas tuvimos tiempo de prepararnos unos minutos y comienza la cuenta atrás con todo el abrigo puesto encima. Cuatro, tres, dos, uno y atravesamos la muralla del castillo.

 





 

No se en qué posición salgo ni cuántos de los 70 dorsales han tomado la salida, pero debería calcular que no más de cincuenta y pocos; al redactar esto ya se que fuimos 54 los que salimos. Terminaron 29 y nos retiramos 25 (DNF) ; no se presentaron (DNS) 16.

 

Salimos corriendo entre el pasillo de animación de niños y mayores. Mi frontal alumbraba bastante bien y voy andando esta primera cuesta. Algo de llaneo y bajadas hasta llegar al pueblo de San Martín de Montalbán. Desde la primera centena de metros me he encontrado con Ani, la exmujer de Ivan Palero y vamos juntos porque nuestro ritmo es el mismo: muy lento corriendo y parando a andar en toda cuesta arriba o pendiente hacia arriba. Ella además me va comentando que está acostumbrada a ir en grupo, con sus amigas del grupo “Trail Manchegas”.









 

Marcamos 7kms y poco en la primera hora. Muy bien porque el perfil es tendente hacia arriba, con lo que vamos andando bastantes tramos.

 

El km14 lo pasamos en dos horas y más o menos a esa altura encontramos a Javi Mulas. De momento prefiero seguir acumulando distancia y nos alejamos de Javi, sin embargo no por mucho y realmente el km20 creo que lo volvemos pasar juntos en 3h. Vamos bien. Ani y yo con ganas de correr en cuánto hay oportunidad y Javi nos va cogiendo porque Ani va más lenta en las cuestas arriba.

 

En el k21 rodeamos el pantano del Torcón. Tenemos que ir ya muy pendientes del GPS y sobre el k27 nos perdemos unos cien metros. Yo necesito mis gafas de cerca y media distancia para mirar mi GPS. Es un poco pesado ponerse y quitarse las gafas tantas veces.

 

Llegamos a San Pablo de los Montes a las tres y media de la madrugada; es el k34 y paramos unos diez minutos. Entra Javi poco después que nosotros y nos vamos sin él. En las primeras cuestas arriba volvemos a extraviarnos dos veces y Javi nos alcanza y ya decido que es estúpido no ir con él. Ani prefiere que sigamos corriendo y andando y Javi se apunta también al plan.

 

La fuerte subida andando solamente dura unos 2kms, del k35 al k37 y a partir de ahí comienza una bajada que en el k40 se convierte en 5kms de carretera que agradecemos para ir más cómodos.

 

En el k50 ya dejamos a Ani, que se va hacia adelante corriendo. Nosotros comentamos si pudiéramos tomar un desayuno en la gasolinera donde lo tomaron el año pasado Oli y Javi y Ani no quiere pensar en parar. Afortunadamente se va en ese momento (aquí realmente ya prefería ir solo con Javi a nuestro rollo) y sigue su plan y Javi y yo continuamos con bastante calma esperando el amanecer, que llegó sobre el k55 a las nueve horas y media de carrera.

 




A partir del k50 y hasta el k62 el terreno es bastante corrible, incluso con asfalto, pero decidimos ir andando hasta llegar al embalse o presa de Cabañeros. Ahí el track nos llevaba por un terreno terrible de piedras, cardos, al lado del agua. Muy complicado avanzar e incluso guiarse con el GPS. Hacíamos lo que podíamos y pasamos 6kms en casi hora y media. A mí me harta bastante esta parte y luego me dice Javi que me iba quejando mucho.





 

En el k69 aún nos esperaba más de un km de plataforma por encima de un colector para acabar haciendo un rappel de 3mts de altura por una cuerda. Impresionante, casi nos caímos, pero salimos con bien.

 

El objetivo era llegar al k77 y pensar si retirarme. Por momentos me decía que sí y por momentos que no; finalmente decidí que cuando llegase lo hablaría con Oli y sobretodo me lo tomaría con calma antes de decidir abandonar. Al llegar al avituallamiento del k77 eran las 12 de la mañana, con dos horas de ventaja sobre el tiempo de corte. Ahí estaba Ani cargando el GPS y decidió marchar con nosotros hasta el final porque no quería perderse y tampoco podía utilizar su GPS al 100%.

 


Lo importante para mí es que estaba Oli de voluntario y nos ayudó un montón y además nos avisó que nos vería en el k90 y en el k113. Ahí decidí llegar hasta el siguiente punto al menos para verle a él. Me encontraba bien de fuerzas, de hecho creo que ahí Javi y yo podríamos haber seguido solos.

 

También se nos juntó José Luis González Bordes. Menudo personaje. Bastante pesado y además sin GPS, con lo cual era una “garrapata”.

 

Pronto nos metimos por campos y terrenos igualmente sin caminos, abriendo y cerrando vallas y verjas y llegamos al k90 en 17h15; más de una hora mejor que el tiempo de corte y media hora mejor que Oli y Javi el año anterior. A pesar de esa ventaja nos habíamos comido 45’ en el avituallamiento del k77 y 15’ en el trayecto porque al llegar al k77 llevábamos dos horas de ventaja respecto del corte. En este momento no me dí cuenta porque en realidad ya no estaba en la variable que los tiempos de corte fueran determinantes, habiendo superado el k90 con una hora de ventaja.

 


Al avituallamiento realmente llegamos en el k91, algo más tarde y salimos para hacer subidas y bajadas y nuevos caminos intrincados e íbamos cuatro personas. Javi y yo mirando el GPS todo el rato, Ani de vez en cuando y José Luis tirándose eruptos. Yo comenzaba a estar un poco harto, pero pensé en seguir avanzando hasta ver qué pasaba. Tampoco podía hacer nada más que avanzar hasta el siguiente avituallamiento, en el k112 teórico (para mí k113).




Llegaron cuestas abajo llenas de piedras y subidas igualmente técnicas para llegar al k100 en 20h. A partir del k102 un terreno de 10kms entre chaparros, pegados a una valla metálica muy complicado de seguir el GPS, sin camino marcado como ya nos había ocurrido tantas veces. Hicimos 12kms en 3h y llegamos al punto de control y fin de mi participación en el k113 en 23h y 15’.

 

Oli se había preocupado porque vio por la baliza que llegamos al k100 en 20h y no entendía que tardáramos tanto en llegar al k112. Como no había cobertura se movió 13kms con el coche para comprobar que estábamos ya en el avituallamiento.

 

Yo tenía la mente bastante clara y sabía que nos esperaban 32kms muy muy lentos y complicados. Se lo comenté a Javi y me apoyó a abandonar. Me dijo que efectivamente el terreno que venía era incluso peor que el anterior. Así que me volví con Oli al Polideportivo en Ciudad Real con una nueva carrera en el bolsillo, porque 113kilómetros, aunque retirado y 23h, dan como apuntarse una “carrera” más.

 

Dormí fenomenal en el Polideportivo, a pesar del frío el saco me mantuvo caliente y tranquilo hasta las siete de la mañana que nos levantamos y acompañé a Oli a la salida de su carrera. Al rato me llamó desde Piedrabuena que Javi había abandonado y que le fuera a recoger. Estaba yo en el coche de Oli rematando un tupper de macarrones que me había hecho (buena idea para las carreras) y para allí me fui con toda tranquilidad. Feliz de ayudar a Javi y con la garrapata que le había jodido finalmente la carrera; una pena, pero de esto seguro que aprendemos.

Es interesante, me parece un verdadero Trail, sin la dureza de tiempos y perfil de las carreras de montaña, que ahora parece que solamente se entiende por Trail eso, carrera de montaña, cuando precisamente si algo es Trail (campo) es que lo hicimos este fin de semana. Fue bastante duro y cambia mucho si te has preparado el recorrido como alguna gente de la zona había hecho por tramos; si ya sabes por donde va la carrera la cosa cambia mucho, esa seguridad y también ese menor tiempo y esfuerzo empleado en orientarte creo que reduce en un porcentaje importante el esfuerzo. Pero desde luego no nos quita el terreno complicado, el pantano, las piedras, incluso el rappel de 3mts o el colector de 2,5kms, o los doce kms por medio de chaparros y tramos con la única señal de unos papelitos blancos que creo que puso Iván y que por la noche la verdad se veían muy poquito. En fin, muchos detalles complicados, pero aún así, mereció mucho la pena, aunque casi desesperé por momentos y juré que eso no me gustaba terminé aceptando que la carrera había podido psicológicamente conmigo; no físicamente, pero sí psicológicamente. Y en la práctica meterse en la segunda noche no me apetecía tanto como que Oli me llevara a dormir al Poli. De hecho Javi que siguió con la garrapata se hartó y paró en el k145 después de chuparse 32kms en 10horas arrastrando al señor ese.

Recuperado, contento y a otra cosa, mariposa.

martes, octubre 25, 2022

Viernes

 

Hoy Imanol está en Roma y tengo una mañana complicada, sobretodo a última hora viendo cargos grupo con Joaquín Valencia.

 

Luego como rápido en Mood77, de paso al metro. Como muy rápido, prácticamente en diez minutos unos macarrones amatriciana, una pechuga de pollo empanada y un café. A pesar de engullirlo a toda velocidad no me sienta mal. Me bajo en la estación de Tres Olivos con el mochilón para ir con Mario en el coche y recoger a Oli y a Javi en Valedemoro y ya camino de Almería para correr La Desértica.

 

Hay bastante atasco de salida y aunque salgo con Mario a las 14:40 llegamos al Cable Inglés de Almería a las 20:45. Tampoco está nada mal para casi 600kms. Han conducido Mario y Oli y solamente hemos parado para turnarse en la conducción.

 

Cuando llegamos al Cable Inglés aparcamos en el parking subterráneo que afortunadamente yo había leído en las instrucciones de la carrera. Esto fue muy rápido y cómodo y cuando subimos al parque nos imbuímos en el ambiente de los legionarios, familias, participantes corredores y ciclistas; 



había incluso un grupo tocando música, entre ellos tocó un tema de Rosendo cuando pasamos a su lado y me emocioné. En su momento no me gustaba Rosendo, pero se ha convertido en un clásico “agradecido”. Me puso la piel de gallina. Recogimos el dorsal rápidamente, yo estaba preocupado porque (paquetada) me había olvidado la fotocopia del DNI que había que incorporar a la cartilla de sellado. No me pusieron problema por ello y en carrera ni siquiera miraron esa hoja en las dos ocasiones que nos la sellaron.


Tomamos un cerveza y fue muy gracioso que al pedir los tickets con Javi y nos dijeran “¿con tapa? Javi dijo ¿para qué tapa si me la voy a tomar ahora?. Luego al ir a tomarnos la cerveza le dijimos que hubiera estado bien pedir la tapa y la sorpresa fue que Javi había entendido tapa de tapar la cerveza. Jajajaja. Estuvimos de cachondeo con esa anécdota todo el fin de semana y lo que te rondaré morena. Fui de nuevo a hablar con la legionaria que vendía los tickets para explicarle lo que había pasado. No daba crédito; subsanamos el entuerto e incluso nos tomamos una cerveza y una tapa más.

 

A unos 3kms de allí estaba el Polideportivo y teníamos que llegar antes de las diez y media de la noche para instalar nuestros sacos de dormir, esterillas y demás. Llegamos con tiempo; no estaba demasiado lleno de gente. Colocamos nuestras cosas, yo hinche a pulmón la estrecha colchoneta auxiliar y la propia del saco y también una almohada de plástico.

 

Dejamos también las mochilas y nos tomamos de nuevo el coche para irnos a cenar. Busqué una pizzería en Almería y la verdad que tuvimos mucha suerte porque estaba en el malecón y cenamos bastante bien oyendo el ruido del mar. Una gran copa de cerveza 1.906 que a mí me vino un poco grande y en mi caso una pasta rellena (no recuerdo su nombre) de queso y estuvo todo muy bueno y servicio rápido, a pesar que ellos tomaron pizzas, que suelen demorarse algo, pero en diez minutos estaban servidas.


En estos primeros momentos yo me hubiera agobiado con los estrechos márgenes de tiempo que teníamos, por ejemplo el Polideportivo se cerraba a las doce pero había que registrarse en él antes de las diez y media como he dicho antes y otro límite era recoger los dorsales antes de las diez. Pero con ellos todo fue más tranquilo y aunque llegamos a todo casi en el límite horario, todo salió a pedir de boca y yo gestioné bastante bien la situación sin ponerme nervioso.

 

Así que llegamos al Polideportivo a las 23:50, justo para lavarnos los dientes y acostarnos. Desgraciadamente detrás de nosotros estaban unos militares jóvenes que estuvieron casi hasta la una manipulando sus pertenencias, preparando cosas para el día siguiente, etc… Yo estuve relajado, era mi primera experiencia en dormir con tanta gente en el suelo de un Polideportivo y la verdad que me alegro de haberlo hecho y haberlo llevado tan bien. A pesar que efectivamente me estuve despertando toda la noche. Dormí por momentos con un antifaz porque en todo caso había alguna luz general del Polideportivo; también me puse la radio al principio y con los cascos. 


Descansé razonablemente y aunque nos despertaban oficialmente a las siete, desde las seis ya había personas moviéndose, entrando y saliendo e incluso llevándose sus bicis que estaban en la planta superior. Los ciclistas salían creo que a las nueve de la mañana y parece que algunos estaban ansiosos. Oli ya me había advertido que pasaría.

 

Sábado.

 

A las siete en pie, y como salíamos a las diez yo creía que el plan era hacer un poco de tiempo en el Poli, aseándonos y demás. Además Javi dijo que se iba a duchar, así que yo también lo hice, y como soy bastante rápido, pues aunque me lo tomé con calma salí antes que Javi del Poli. Allí nos esperaban Mario y Oli y me sorprendió que Oli me dijera que habíamos tardado mucho y que ahora casi no nos daba tiempo a desayunar.

 

Yo había entendido que volvíamos al Cable Inglés (lugar también de la salida) en el coche de Mario pero resulta que habían hablado que sería mejor ir andando. Total que encima habíamos preparado mochila para el punto intermedio y bolsa para la meta con lo cual yo iba cargado y no demasiado cómodo porque no tenía que llevarlo a pulso, no venía con asas ni nada. Simplemente como luego todo fue rodado pues nos relajamos y pasamos un buen rato. Primero de camino a la salida, casi 3kms que hicimos con calma, y poco más o menos a las nueve ya estábamos desayunados y todo.

 

El desayuno lo tomamos al lado de la meta. Pagué yo y Oli anotaba los importes, el concepto y la persona en una aplicación de reparto de gastos que nos resultó bastante útil. Sorprendente que al final de viaje nos saliera a todos, sin incluir el importe del dorsal, por 250 euros. Es decir, menos de 65 euros por persona. Súper bien en ese sentido.

 

En la salida entregamos la mochila del punto intermedio y la bolsa de cambio para la meta y pasamos el control y sellado de cartilla.

 


Yo había aligerado bastante la mochila, y aunque venía indicado como material obligatorio y lo había metido todo también para practicarlo de cara a las 100millas de El Privilegio, Oli y Javi me convencieron para dejar el frontal, mallas largas y cortavientos/chubasquero en la mochila intermedia (k44,5 aprox según el rutómetro) y salir con menos peso. Javi, también con razón me decía que para qué “sufrir” en esta.

 



La salida fue emotiva con la banda de guerra de la Legión tocando una pieza. Nos situamos bastante atrás y fue un error al menos por mi parte, ya que no me gusta ir corriendo y sorteando andarines. Pasé cuando menos a mil personas en los primeros kms que yo quería hacerlos corriendo para ir ganando tiempo y porque me encuentro mejor para correr.

 


Los primeros 3kms tienen ligeras subidas y la pendiente media es positiva si bien muy suave y con fuerzas puedo correr, sin embargo la acumulación impresionante de personas andando hace que el ritmo por km no sea el que podría haber tenido. No es importante y en carrera no me está importando el ritmo, pero sí el tener que esquivar gente continuamente. Paso el km3 en 24’28”, si bien cuento los doscientos metros y casi dos minutos que tardamos en pasar la línea de salida.

 

En el k9 ya salimos totalmente de la ciudad y aledaños y cruzamos un puente sobre la autovía del mediterráneo. Paso el k10 en 1h17’, así que el ritmo es buenísimo. Entramos en la base de la Legión en el k12 aproximadamente y un momento antes nos sellan por segunda y última vez la cartilla.

 



Yo en todo momento llevo mi pauta de isotónico o agua cada media hora y pastilla de sal cada hora; además tomo un gel de los que llevo encima. No tomo los geles de la organización y es una equivocación porque al final de carrera me ofrecen uno y está buenísimo; pero no quería arriesgarme. En los puestos de avituallamiento, que son muy frecuentes, cada 5kms de media, se produce mucha acumulación de gente. Somos muchísimos marchadores, por encima de 3.000 parece ser.



 

Pasar por la base es genial, toca una banda, aplauden y animan los legionarios, es emotivo. Además han estado en todo momento muy pendientes de nosotros y a nuestro servicio, realmente, como debe ser, como todos debemos hacer, pero es que ellos lo sienten y lo practican.

 

Ya estamos en pleno desierto y la humedad es enorme, además son ya las doce de la mañana y pega un poco el sol. Las condiciones no son buenas para mí, pero me lo tomo con paciencia, incluso me decido a rezar y va pasando el tiempo. También me pongo un poco la música del móvil en alto y sigue pasando el tiempo.

 



Entre los kms 16 y 18 se sube bastante y el ritmo por km se resiente, además por el calor y el horario. A partir del km18 se comienza a bajar hacia un barranco. Al principio es suave y decido no correr salvo en las cuestas abajo, pero los kms 20 y 21 los hago muy rápido, pasando a mucha gente, a pesar de ser un terreno estrecho y pedregoso y tener que seguir esquivando corredores.

 

Llego al km23 en 3h06. Apenas es la una de la tarde y me he comido un tercio de la carrera. Voy pensando que ya eh consumido el tercio intermedio en dificultad, ahora viene el difícil y luego el tercio fácil. Por otro lado el tercio difícil termina en el k47 aprox. Lo que más me importa es llegar al control de paso del avituallamiento 9 (de 14 avituallamientos) donde nos piden llegar antes de 11h, es decir, a las nueve de la noche como tarde. Y me quedan 8 horas para 21-24kms. No hago exactamente los cálculos pero veo que incluso a 3kms/h puedo llegar bien.

 



Todavía no he llegado al fondo del barranco, que es en el k24,5 aprox. Desde el k25 comenzamos a subir con algunos descansos, pero siempre en subida o falso llano, salvo contadas excepciones que ya no corro para reservar fuerzas y porque voy empapado de sudor y concentrado en avanzar. Hay tantos marchadores alrededor que a veces te llevan con el ritmo que quizás no fuera el mío, pero voy concentrado y sigo avanzando. Apenas paro a repostar agua en los avituallamientos, tomar un par de almendras y cuando toca vacío parte de los polvos de isotónico que tengo sobre el agua. El agua está templada, pero no lo llevo mal como otras veces, aunque no es lo ideal para mí y poco a poco el estómago se me cierra. Sin embargo me motivo para mantenerme hidratándome, pero sin pasarme y creo que en este sentido, para las condiciones de humedad y calor, lo he hecho casi lo mejor posible en esta ocasión.

 

Del k26 al 32 subimos 300mts aproximadamente. El paisaje me gusta, aunque apenas lo miro. Es descarnado, pero tiene su encanto. Pero hace mucho calor para mí aunque a medida que subimos al menos se pierde algo de la humedad y entonces tengo cierto alivio. No voy ahogado, pero en estas condiciones no se respira bien, la mochila molesta, todo sudado, en fin, se trata de seguir avanzando sin pensar demasiado en los inconvenientes.

 

Los kms del 25 al 35 los hago casi en dos horas. Son las tres y cuarto de la tarde cuando llego al k35. Ya llevo tiempo asustado pensando en la dura subida hasta el k44,5. Me van diciendo además que son 9kms muy duros, aunque luego no los son tanto. Esto me produce algo de ansiedad, pero no como en otras carreras; voy bastante mejor mentalizado, aunque lo estoy pasando regular, pero salgo una y otra vez de la situación.

 


Una pequeña bajada en la que mantengo ese ritmo de 10’/km, es decir, la bajo con tranquilidad. Pasan un par de kms y 100mts más de desnivel, con lo cual llego al k39 sin haber pasado por las subidas durísimas que se anunciaban. Sin embargo estoy muy desgastado.

 

En ese punto, cuando ya sí que todos los marchadores van anunciando que ahora comienza lo bueno, en el k38 aproximadamente encuentro unas personas al lado del camino tomando arroz y bebiendo. Uno de los hombres está muy borracho. Me paro pensando en cómo podré gestionar la cuesta tan larga y dura que me viene ahora. De hecho ellos mismos se ofrecen a llevarme de vuelta en coche. Pero resisto la tentación aunque me siento agotado. No estoy triste, pero tengo que buscar mucho para encontrar el ánimo para seguir. Me ofrecen comida y bebida y acepto tomar un poco de fanta de limón que apenas se enfría con un hielo y tomo un poco de paella sentado junto a ellos. Pasan muchos marchadores delante de nosotros, pero ninguno se para. Yo estoy allí bastante rato y algo recuperado y juramentándome para andar muy tranquilo en la subida me despido y sigo adelante y paso el k39 en 28’.

 

Sigo subiendo y parando alguna vez porque algunas subidas rondan el 105 de desnivel. Por ejemplo en el k40 subimos 110 metros y hago el kilómetro en casi 20’.


 

El k40 lo cierro con 6h51’ de carrera. Son casi las cinco de la tarde. Ya me he quitado la gorra porque no la soporto y las gafas de sol llevan muchísimo tiempo medio sucias, mojadas porque los paños para limpiarlas están empapados de sudor desde el principio de la carrera, a pesar de ir en la parte de atrás de la mochila. Tendré que poner no solamente las pilas y ropa en bolsas, sino cualquier cosa, porque sudo mucho en estas condiciones y parece que esta nueva mochila de 5l de capacidad no impermeabiliza nada.

 

Ya tengo esperanza de llegar al punto 9 de avituallamiento y recibir mi mochila, cambiarme calcetines y camiseta y coger el frontal y demás. No es que me muera por ello, pero creo que puede ayudarme a continuar en mejores condiciones. No se cómo es posible, pero también Mario me cuenta luego que le pasa lo mismo, no vemos el puesto de entrega de mochilas, y es que no lo ponen en el avituallamiento, sino que han decidido moverlo. Total que cuando me quiero dar cuenta me he pasado de sobra del puesto.

 

Me lo tomo bien, me hace gracia, pero se que sin frontal tendré o bien que depender de otros o bien ir con la luz del móvil. Mientras tanto el k43 ha sido muy duro también (21’) y me he tenido que parar a descansar. Te preguntan los marchadores continuamente si estás bien, pero es que hay varias personas descansado a los lados.

 

Cuando pasamos el k44 se supone que lo más duro ha pasado. Son justo las seis de la tarde y más o menos he llegado con tres horas de ventaja sobre el control. Entre el k44 y el 47 se está en lo alto del perfil de carrera, por sendas estrechas donde comienzan las filas de corredores de 1 en 1 donde se avanza lentamente. Algo de carretera, que agradezco mucho y en el k48 y siguientes puedo correr algo en las bajadas.

 

Llego al pueblo de Onix en el k52 y decido pararme en un bar a tomarme una jarra de cerveza con limón, pero cuando la encargo y les pregunto si se puede pagar con tarjeta me llevo el gran chasco que no admiten más que efectivo. Un hombre de mi edad que está en la barra me invita; estoy muy agradecido, ¡qué suerte tengo! Él me dice que cómo me voy a quedar sin tomar eso si estoy haciendo una carrera tan dura. También hay legionarios, creo que algún mando, y me saludan afectuosamente. Estoy muy cansado para valorar todo muy bien, pero me anima un poco para seguir adelante.

 

Al poco de salir, en las últimas subiditas antes del k56 conozco a Mercedes. Una mujer de 45 años del Ejido. Ya son las ocho y está casi oscuro, intentamos aprovechar y aunque la bajada ha comenzado es muy complicado correr porque es una senda estrecha, con piedras grandes que hay que ir sorteando. De momento no es franca bajada, pero a partir del k58 y hasta el k62,5 es una pasada de bajada, súper estrecha y todos en fila india, imposible correr, jodido ir solo con el móvil, pero tan rodeado que la montaña se ilumina con los frontales. Si pensaba correr aquí es todo lo contrario. Debido a la lentitud lógica de muchos marchadores (sobre todo mujeres) pues salen kms en 18 o 22 minutos incluso. No lo llevo del todo mal, pero sí en parte inseguro y en gran parte no me gusta nada el plan. Llevo ya muchos kms que no estoy a gusto en la prueba, subidas que desgastan mucho y sobretodo la bajada de noche imposible de correr, demasiado técnica y llena de gente.

 




El k63 ya se mete en lo que llaman “las ramblas” de Almería. Arena y piedras muy compactas que llegan hasta el k68 aproximadamente. Mercedes tiene que parar un buen rato en el avituallamiento al pie de la bajada y nos despedimos para vernos después. Comienzo una buena subida en las ramblas.

 

En el k65 me paro, me siento en una piedra y pienso en acercarme a la carretera cercana, tomar un taxi e ir hasta meta de una. No tengo ni pizca de ganas de seguir. Estando parado se descansa relativamente porque los marchadores no paran de preguntar si te pasa algo y lo que me pasa es que estoy cansando, que simplemente quiero pararme un poco.

 

De pronto aparece Mercedes que me tiene parece ser por un tío muy fuerte y alucina que a esas alturas tenga el firme propósito de abandonar. Ella me acompaña y me da un enantyum y un gel de fresa de la organización. No me gusta tomar estas movidas, pero la verdad es que algo me ayuda y con la compañía de Mercedes vamos avanzando. Voy bien con ella, es una buena mujer y hemos empatizado de buena manera.

 

Gestionamos algo mejor lo que queda de Ramblas y las bajadas y subidas al lecho del río seco que lleva al mar. Pronto transitamos por el malecón, también de arena compacta, que nos lleva por los últimos 4,5kms.

 

Mercedes y yo entramos en meta en 13h36, a las once y media de la noche. Ha quedado con su pareja, Belén, nos abrazamos y entramos los 3 juntos, sonrientes. Abrazos, fotos y nos cuelgan la medalla. No estoy muy emocionado, pero un poco sí; satisfecho de haber vencido todas las situaciones y haber podido acabar la prueba, que estoy seguro contará con muchos abandonos en esta ocasión.




 



Al salir del área de meta encuentro a Javi y Oli tomando ya una cerveza. Javi ha hecho media hora menos que yo y Oli una hora menos que yo. Comparativamente por lo tanto mi carrera también ha sido buena. Mario también tienen localizado que está a punto de acabar y llega media hora más tarde.

 

Recogemos las mochilas y buscamos el lugar para ducharnos y cambiarnos. Nos montamos en el autobús de la organización que sale cuando está lleno, a eso de las dos de la mañana, pero vamos tranquilos. Nos lleva al Cable Inglés, en Almería sobre las tres menos veinte. Cogemos un taxi y nos vamos a dormir al Polideportivo. Sobre las tres y media nos dormimos y paso una noche complemente dormido hasta las siete que nos preparamos para volver a Madrid.

 

Domingo.

 

Viaje a Madrid, todo bien, se añade a conducir Javi.

Aparentemente voy muy bien de musculatura y molestias no tengo ninguna especial. A lo largo del día me voy notando con ganas de dormir.

Durante el viaje paramos un par de veces a desayunar y luego a tomar una coca cola y llegamos a Valdemoro sobre la una y poco y dejamos a Oli y Javi que vayan a sus coches. Mario me acerca a mi piso y sobre las dos ya estoy asentado recogiendo todo y esperando a que vaya llegando la familia. Sofía estaba de paseo tras un fin de semana sola; Ana en un retiro espiritual de Effetá en Ocaña (podríamos haber ido a verla a la misa de clausura a las seis pero preferimos quedarnos en Madrid e ir a misa de siete con mi madre que quizás lo necesita más y aparte que Sofía con razón pensó que yo estaría demasiado cansado para un esfuerzo adicional; luego nos dice Ana que fuimos los únicos padres que no fueron; no creo que fuera así, y tampoco se lo ha tomado mal y yo creo que la opción de no ir fue la más acertada); Guillermo volviendo de Finlandia con Ignacio e Ina.

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