Viernes a domingo
Hoy vamos de viaje Oli,
Javi y yo a Ciudad Real. Javi y yo participamos en la carrera de 175kms de El
Privilegio que toma la salida hoy a las diez de la noche y Oli participa de
voluntario en el avituallamiento del k77 y luego correrá desde el k145 a meta (6
leguas, es decir, 30kms) el domingo a las nueve y media de la mañana.
No he preparado la prueba,
si bien con las carreras que llevo este año y medio he cogido mucho fondo y
sobretodo la carrera Madrid-Segovia (102k en septiembre, con D+2000mts) y La
Desértica (72k en octubre, con D+1.800) han contribuido a poder afrontar en
buenas condiciones el reto que se plantea.
Nunca es preparación
suficiente, pero la parte física sí que la noté suficiente, no así la
preparación a las condiciones específicas de orientación y la mejor actitud
psicológica para poder terminarla. Sin embargo fue lo suficientemente bien como
para que me quede un buen sabor de boca.
Para el viaje de ida,
quedamos Javi y yo en el metro de García Noblejas a la una y media. Voy
bastante cargado porque llevo el saco de dormir y la colchoneta, las dos bolsas
de vida y la bolsa de meta. Lleno la mochila grande y además la bolsa de meta
aparte. Luego usaré casi todo lo que llevo, así que fue buena la planificación
en ese sentido.
En Getafe hemos quedado
con Oli y llegamos a la hora convenida. Comenzamos el viaje a Ciudad Real
capital. Por el camino paramos en el k112 a comer. Son las tres de la tarde y
me tomo una comida bastante buena, con potaje de garbanzos, callos y flan y de
bebida un par de vinos con casera. Hacemos un poco de sobremesa y menos mal que
Javi se da cuenta que son las cuatro y media y tenemos que salir pitando porque
se supone que la entrega de dorsales es hasta las seis y media en el
Polideportivo Santa María.
Llegamos un poquito pasada
la hora pero están sin problemas, ya que el autocar a la salida de la carrera
sale desde ahí mismo a las seis y media. Saludamos a amigos y dejo la
colchoneta, el saco y la mochila grande allí para descansar al terminar la
carrera. Entrego las dos bolsas de vida para los k77 y k143 y sigo vestido de
chándal para el autocar y acarreo la bolsa de meta de momento llena con la
mochila de carrera y la ropa para correr.
El autocar llega a las
ocho y cuarto al Polideportivo de San Martín de Montalbán. Hemos ido cómodos y
los nervios y la noche y el frío subían poco a poco, pero la decisión estaba
tomada, la inevitable salida se acercaba.
En el Polideportivo la
charla técnica y la entrega de las balizas de localización a cada corredor
mientras llenaba los softflask (3 de 500ml) con las dos botellas de agua
grandes que había llevado desde Madrid. Buena idea para no depender de nada
externo que pudiera no haber agua o demás. Lo único es que las llevé demasiado
congeladas y tardaron en poder dispensarme el 1,5l que quería para salir.
Sobre las nueve y cuarto
el autocar nos acercó a la salida, no recuerdo exactamente el momento, pero
había que recorrer unos 10kms hasta el castillo.
Estaba bonito el castillo
iluminado de color verde y morado. Apenas tuvimos tiempo de prepararnos unos
minutos y comienza la cuenta atrás con todo el abrigo puesto encima. Cuatro,
tres, dos, uno y atravesamos la muralla del castillo.
No se en qué posición salgo ni cuántos de los 70 dorsales han tomado la salida, pero debería calcular que no más de cincuenta y pocos; al redactar esto ya se que fuimos 54 los que salimos. Terminaron 29 y nos retiramos 25 (DNF) ; no se presentaron (DNS) 16.
Salimos corriendo entre el pasillo de animación de niños y mayores. Mi frontal alumbraba bastante bien y voy andando esta primera cuesta. Algo de llaneo y bajadas hasta llegar al pueblo de San Martín de Montalbán. Desde la primera centena de metros me he encontrado con Ani, la exmujer de Ivan Palero y vamos juntos porque nuestro ritmo es el mismo: muy lento corriendo y parando a andar en toda cuesta arriba o pendiente hacia arriba. Ella además me va comentando que está acostumbrada a ir en grupo, con sus amigas del grupo “Trail Manchegas”.
Marcamos 7kms y poco en la
primera hora. Muy bien porque el perfil es tendente hacia arriba, con lo que
vamos andando bastantes tramos.
El km14 lo pasamos en dos
horas y más o menos a esa altura encontramos a Javi Mulas. De momento prefiero
seguir acumulando distancia y nos alejamos de Javi, sin embargo no por mucho y
realmente el km20 creo que lo volvemos pasar juntos en 3h. Vamos bien. Ani y yo
con ganas de correr en cuánto hay oportunidad y Javi nos va cogiendo porque Ani
va más lenta en las cuestas arriba.
En el k21 rodeamos el
pantano del Torcón. Tenemos que ir ya muy pendientes del GPS y sobre el k27 nos
perdemos unos cien metros. Yo necesito mis gafas de cerca y media distancia
para mirar mi GPS. Es un poco pesado ponerse y quitarse las gafas tantas veces.
Llegamos a San Pablo de
los Montes a las tres y media de la madrugada; es el k34 y paramos unos diez
minutos. Entra Javi poco después que nosotros y nos vamos sin él. En las
primeras cuestas arriba volvemos a extraviarnos dos veces y Javi nos alcanza y
ya decido que es estúpido no ir con él. Ani prefiere que sigamos corriendo y
andando y Javi se apunta también al plan.
La fuerte subida andando solamente
dura unos 2kms, del k35 al k37 y a partir de ahí comienza una bajada que en el
k40 se convierte en 5kms de carretera que agradecemos para ir más cómodos.
En el k50 ya dejamos a
Ani, que se va hacia adelante corriendo. Nosotros comentamos si pudiéramos
tomar un desayuno en la gasolinera donde lo tomaron el año pasado Oli y Javi y
Ani no quiere pensar en parar. Afortunadamente se va en ese momento (aquí
realmente ya prefería ir solo con Javi a nuestro rollo) y sigue su plan y Javi
y yo continuamos con bastante calma esperando el amanecer, que llegó sobre el
k55 a las nueve horas y media de carrera.
A partir del k50 y hasta
el k62 el terreno es bastante corrible, incluso con asfalto, pero decidimos ir
andando hasta llegar al embalse o presa de Cabañeros. Ahí el track nos llevaba
por un terreno terrible de piedras, cardos, al lado del agua. Muy complicado
avanzar e incluso guiarse con el GPS. Hacíamos lo que podíamos y pasamos 6kms
en casi hora y media. A mí me harta bastante esta parte y luego me dice Javi
que me iba quejando mucho.
En el k69 aún nos esperaba
más de un km de plataforma por encima de un colector para acabar haciendo un
rappel de 3mts de altura por una cuerda. Impresionante, casi nos caímos, pero
salimos con bien.
El objetivo era llegar al
k77 y pensar si retirarme. Por momentos me decía que sí y por momentos que no;
finalmente decidí que cuando llegase lo hablaría con Oli y sobretodo me lo
tomaría con calma antes de decidir abandonar. Al llegar al avituallamiento del
k77 eran las 12 de la mañana, con dos horas de ventaja sobre el tiempo de corte.
Ahí estaba Ani cargando el GPS y decidió marchar con nosotros hasta el final
porque no quería perderse y tampoco podía utilizar su GPS al 100%.
Lo importante para mí es
que estaba Oli de voluntario y nos ayudó un montón y además nos avisó que nos
vería en el k90 y en el k113. Ahí decidí llegar hasta el siguiente punto al
menos para verle a él. Me encontraba bien de fuerzas, de hecho creo que ahí
Javi y yo podríamos haber seguido solos.
También se nos juntó José
Luis González Bordes. Menudo personaje. Bastante pesado y además sin GPS, con
lo cual era una “garrapata”.
Pronto nos metimos por
campos y terrenos igualmente sin caminos, abriendo y cerrando vallas y verjas y
llegamos al k90 en 17h15; más de una hora mejor que el tiempo de corte y media
hora mejor que Oli y Javi el año anterior. A pesar de esa ventaja nos habíamos
comido 45’ en el avituallamiento del k77 y 15’ en el trayecto porque al llegar
al k77 llevábamos dos horas de ventaja respecto del corte. En este momento no
me dí cuenta porque en realidad ya no estaba en la variable que los tiempos de
corte fueran determinantes, habiendo superado el k90 con una hora de ventaja.
Al avituallamiento
realmente llegamos en el k91, algo más tarde y salimos para hacer subidas y
bajadas y nuevos caminos intrincados e íbamos cuatro personas. Javi y yo
mirando el GPS todo el rato, Ani de vez en cuando y José Luis tirándose
eruptos. Yo comenzaba a estar un poco harto, pero pensé en seguir avanzando
hasta ver qué pasaba. Tampoco podía hacer nada más que avanzar hasta el
siguiente avituallamiento, en el k112 teórico (para mí k113).
Oli se había preocupado
porque vio por la baliza que llegamos al k100 en 20h y no entendía que
tardáramos tanto en llegar al k112. Como no había cobertura se movió 13kms con
el coche para comprobar que estábamos ya en el avituallamiento.
Yo tenía la mente bastante
clara y sabía que nos esperaban 32kms muy muy lentos y complicados. Se lo comenté
a Javi y me apoyó a abandonar. Me dijo que efectivamente el terreno que venía
era incluso peor que el anterior. Así que me volví con Oli al Polideportivo en
Ciudad Real con una nueva carrera en el bolsillo, porque 113kilómetros, aunque
retirado y 23h, dan como apuntarse una “carrera” más.
Dormí fenomenal en el
Polideportivo, a pesar del frío el saco me mantuvo caliente y tranquilo hasta
las siete de la mañana que nos levantamos y acompañé a Oli a la salida de su
carrera. Al rato me llamó desde Piedrabuena que Javi había abandonado y que le
fuera a recoger. Estaba yo en el coche de Oli rematando un tupper de macarrones
que me había hecho (buena idea para las carreras) y para allí me fui con toda
tranquilidad. Feliz de ayudar a Javi y con la garrapata que le había jodido
finalmente la carrera; una pena, pero de esto seguro que aprendemos.
Es interesante, me parece un verdadero Trail, sin la dureza de tiempos y perfil de las carreras de montaña, que ahora parece que solamente se entiende por Trail eso, carrera de montaña, cuando precisamente si algo es Trail (campo) es que lo hicimos este fin de semana. Fue bastante duro y cambia mucho si te has preparado el recorrido como alguna gente de la zona había hecho por tramos; si ya sabes por donde va la carrera la cosa cambia mucho, esa seguridad y también ese menor tiempo y esfuerzo empleado en orientarte creo que reduce en un porcentaje importante el esfuerzo. Pero desde luego no nos quita el terreno complicado, el pantano, las piedras, incluso el rappel de 3mts o el colector de 2,5kms, o los doce kms por medio de chaparros y tramos con la única señal de unos papelitos blancos que creo que puso Iván y que por la noche la verdad se veían muy poquito. En fin, muchos detalles complicados, pero aún así, mereció mucho la pena, aunque casi desesperé por momentos y juré que eso no me gustaba terminé aceptando que la carrera había podido psicológicamente conmigo; no físicamente, pero sí psicológicamente. Y en la práctica meterse en la segunda noche no me apetecía tanto como que Oli me llevara a dormir al Poli. De hecho Javi que siguió con la garrapata se hartó y paró en el k145 después de chuparse 32kms en 10horas arrastrando al señor ese.
Recuperado, contento y a
otra cosa, mariposa.







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