Había dejado apartado al menos temporalmente el ultrafondo porque me dejaba muy lento y he disfrutado estos dos años de volver a correr primero lentamente y ya mejorando ritmos y sintiéndome fuerte.
En mi caso correr una maratón
completa, pongamos en menos de 4h30’ o una media maratón en el entorno de 2h o
menos o 10k en menos de una hora se ha puesto de manifiesto en estos venticinco
años de corredor que no me ha resultado factible. No se si no he llevado un
entrenamiento adecuado para ello o mi cuerpo no me lo ha permitido, pero el
caso es que cuando he hecho pruebas de ultrafondo (28) de forma más o menos
seguida o maratones (39) incluso demasiado seguidos (3 en un fin de semana, un
maratón por mes, etc…) en los entrenamientos intermedios he acabado corriendo a
ritmos de 7’/km o más lento, lo cual si es por decisión propia o para acompañar
a un amigo no me importa, pero cuando es porque no puedo (y así ha sido) pues
he ido dando prioridad o bien a este tipo de carreras o bien a entrenar.
En los últimos dos años (después
de tres Mapomas seguidos en el entorno de 5h45), después del último Mapoma en
5h47 donde vi cercana la posibilidad incluso de no entrar en el tiempo límite
(6h) me centré en entrenar y desde mayo 2023 no había participado nuevamente en
una prueba de ultrafondo.
El no participar en pruebas de
ultrafondo me aparta de compartir con amigos unas experiencias que me
satisfacen muchísimo y como no he encontrado la forma de entrenar como quiero y
participar en las ultras, siempre acabo teniendo que elegir una cosa o la otra.
A finales del año pasado mis
amigos Javi y Oli me dijeron que iban a participar en los 101k de Ronda y que
valorase ir con ellos puesto que los hermanos de Jose (Mario y Javi –JaviOl a
partir de ahora-) también querían participar en equipo y que los equipos unisex
debían ser de cinco personas. Les faltaba uno y pensaron en mí aunque sabían
que estaba centrado en entrenar para conseguir acabar Mapoma en abril 2025 sin
parar a andar.
Aunque me decía a mí mismo que
debía rechazar de momento el ultrafondo decidí decirles que sí por apoyarles
más que por propias ganas de hacerlo, las cuáles no tuve casi hasta el momento
de ir; participar con ellos era un acicate pero pensar en 101kms fuera andando
o andando y corriendo, el viaje, dormir en el Polideportivo con los
participantes civiles y militares y demás que he vivido en otras ocasiones me
daba pereza, incluso me preocupaba romper en parte la armonía entre Javi, Oli y
yo porque a veces cuando me canso en estas carreras me pongo muy gruñón o
desagradable.
A pesar de todo ello, como ni
siquiera estaba hecha la preinscripción a la carrera, les dije que sí, que en
principio, digamos, sí.
Y fue pasando el tiempo y las
cosas fueron yendo paso a paso y los dí todos. En diciembre, la preinscripción
y a finales de enero la inscripción, certificados médicos y salimos como
reservas, creo recordar que el equipo 30 o así de reserva y me dije: “pues
mejor”.
Pero a los pocos días nos
notificaron que habíamos entrado y que teníamos diez días para hacer el pago y
formalizar la inscripción. Igualmente decidí continuar adelante ya para no
dejar colgados al equipo y me dejé llevar.
Los entrenamientos de esta
temporada los he enfocado exclusivamente a entrenar para Mapoma y han ido muy
bien de forma que hace quince días conseguí el objetivo que buscaba de correr
sin parar a andar (solo un par de cuestas arriba ya en los k36 y k37) y la
terminé en 4h25 (1h22’ menos que en 2023).
Efectivamente no había entrenado
pensando en ultrafondo y mucho menos para hacer andando (como había decidido el
equipo la haríamos) una prueba de 101 kilómetros. Me fui motivando pensando en
las cosas positivas que tendría la prueba y como en tantas ocasiones con las
dudas si podría terminar la prueba.
En esta ocasión no me estaba
poniendo nervioso por los preparativos en los días previos como ha sido lo
habitual en mí en estas pruebas. Los 101k de Ronda no requieren tanta logística
como por ejemplo El Privilegio (180k y que solo tiene cinco/siete avituallamientos
y en el que participan apenas 40/50 personas) pero sí hay que preparar el
material obligatoria (manta térmica, luz frontal con pilas de repuesto, luz
trasera, mallas largas o por debajo de la rodilla, chubasquero, silbato, DNI,
copia del DNI –para el pasaporte/rutómetro/cartilla donde van sellándote cosas
en la prueba-, bidones con 1l de líquido) y también pensar si querías dejar
bolsa de cambio en Setenil (k50) o en el acuartelamiento (k69) y también pensar
qué ropa llevar puesta, bártulos para dormir en el Polideportivo, geles o demás
para la mochila en carrera, etc…
Teniendo en cuenta que la carrera
proporciona 19 puntos de avituallamiento, más o menos cada cinco kms. En todos
ellos hay agua y en la mayoría isotónico y suele hacer bastante calor en Ronda
en estas fechas.
Teniendo en cuenta todo ello
preparé una mochila con capacidad para 5l de la marca Aonijie. En los bolsillos
delanteros puse dos softflask (botellas plegables) de 500ml cargadas con
recuperador (de la marca Fire) que había congelado hace dos días con lo cual se
mantuvieron frías incluso durante la carrera del sábado; 3 geles, dos barritas
energéticas, dos trozos de dulce de guayaba, dni, chubasquero, prenda larga por
si nos cogía el frío antes de la bolsa de vida, frontal y pilas de repuesto, un
par de bocatas pequeños de jamón serrano con queso philadelphia, vaso plegable,
manta térmica, luz roja trasera, pasaporte legionario, un billete de diez euros
y dos de cinco, toallitas húmedas y un bote de vaselina envuelto en una bolsa. También
metí dos tipos de auriculares (sabía que en equipo no los utilizaría y no los
utilicé en la carrera. También un pequeño pastillero para omeoprazol y las
pastillas que tomo diariamente. Adicionalmente también, como alguno era
friolero y no tenía guantes, llevé guantes y braga de cuello metidas en la
mochila desde la salida).
Todo ello cabe sin problemas
especiales en la mochila pequeña y teniendo en cuenta los 19 avituallamientos y
la cantidad de cosas que dan en ellos debería ser más que suficiente.
Para la bolsa intermedia unas
zapatillas saucony de asfalto, calcetines, camiseta de manga larga,
calzoncillos y mallas pirata (por debajo de la rodilla).
Mi equipación de salida: gorra,
gafas de sol, zapatillas de Trail de New Balance (con 700kms a sus espaldas),
ropa interior, mallas cortas con bolsillos laterales y trasero. En el trasero
metí el móvil enfundado en una bolsa para que no se mojara en su caso con sudor
o lluvia. En el bolsillo lateral derecho bolsita doble con pastillas de sales
(apenas tomé cinco en la prueba, dado que apenas hizo calor y no tuve que
hidratarme demasiado, perdiendo sales), camiseta de manga corta de Hoko y
encima camiseta de tirantes Garabitas (la camiseta Garabitas en el caso del
resto del equipo fue de manga corta pero el equipo debía llevar la misma
camiseta).
Bolsa de viaje con pantalón de
chándal, neceser, etc… (se me olvidó toalla y me la dejó Javi) y una bolsa
adicional con saco, colchoneta (tengo que comprarme otra o bien una cama ligera
porque la colchoneta es demasiado fina y no aporta más que aislante pero no
acolchado y almohada hinchable (no me resulta necesaria porque puedo dormir
mejor haciendo una especie de almohada con parte de la ropa como el chándal y
un jersey o sudadera.
Aunque prácticamente utilicé todo,
es decir, que no iba con nada de más, teniendo en cuenta que íbamos cinco y en
un solo coche hacía falta un coche grande y JaviOl propuso el suyo que resultó
ser un monovolumen con un gran maletero donde nos cupo todo sin problemas.
Pedí el viernes libre en el
trabajo puesto que salíamos a las once de la mañana.
Para no dejar a mi familia sin
coche y dado que habíamos quedado en Valdemoro (punto de salida habitual cuando
vamos hacia el Sur, dado que es bueno para aparcar teniendo en cuenta también
de donde viene cada uno, por ejemplo Oli desde Alpedrete) a las once, quedé con
Javi a las 10:30 en el metro Oporto. Me pudo acercar Ana en coche con lo cual
me evité ir cargado en el metro como había pensado inicialmente hacer.
Antes de ir a Valdemoro paramos en
un decathlon puesto qua Javi tenía que comprar un inflador para su colchón
(digo colchón y no colchoneta porque son realmente mullidos y gruesos).
Llegamos pelín tarde a la cita con
la familia Olías y además JaviOl y Mario habían aparcado más de quinientos
metros lejos del lugar habitual de cita (Javi, Oli y yo solíamos quedar en otro
punto). Como no les veíamos en el punto habitual pensamos que no había llegado
y Javi comentó ir a tomar un café. Lo puse en el grupo de wasap sin darme
cuenta que habían puesto su ubicación y Oli dijo si estábamos de coña. Una leve
confusión y rápidamente nos dirigimos al punto y salimos un poco antes de las
once y media de la mañana. Teníamos por delante 550kms hasta Ronda.
Yo me situé en el asiento trasero
central porque creo que es el sitio más incómodo y quería que mis amigos fueran
lo más cómodos posibles, además así estaba también en el centro de la acción.
De todas formas mi propósito
principal del fin de semana no era tanto la prueba como ser para el grupo un
apoyo y nunca una carga. No crear ninguna desavenencia, ponerme a disposición
de todos y ayudar lo más posible y sobretodo no enfadarme con nada. Recé mucho
por ello y salió bien; no tuve ningún momento que por el cansancio pusiera una
mala cara o diera una mala contestación a mis amigos o al resto de personas. Me
comporté de forma muy positiva e incluso alegre pero a la vez sin ser pesado,
con lo cual conseguí mi objetivo y además lo pasé mejor que nunca. Y es que
además participar en equipo y un equipo tan armónico.
Mario buscó un sitio para comer de
menú en Jaén y sobre las dos y cuarto hicimos la única parada del viaje en un
restaurante de un polígono industrial donde comimos bastante bien por 86 euros
los cinco. Yo comí un primer plato de cocido (el caldo con fideos, garbanzos,
patata y algo de verdura) y un churrasco, flan, agua y café. Pasamos un muy
buen rato.
Continuamos viaje y en esta
segunda parte condujo Javi en lugar de JaviOl. Llegamos al Polideportivo
Cobreros a recoger el dorsal y la bolsa del corredor poco antes de las seis de
la tarde. Ya comenzaron a marcarnos en el pasaporte legionario estas cosas de
la recogida. Nos hicimos la primera foto de las casi 200 que tiramos entre
todos.
Tuvimos mucha suerte en la
asignación de plaza en el Polideportivo porque nos tocó casi en el extremo
opuesto a la entrada al pabellón y nos evitamos muchos ruidos por la noche de
ida y vuelta de gente y también teníamos más espacio para dejar nuestras cosas.
Una vez instalados nos fuimos a pasear por Ronda a recorrer los puestos de ropa de los 101k, de la Legión, etc… y disfrutamos de una rica cerveza artesanal al lado del puente sobre los cortados tan característicos (El Tajo lo llaman). Buscamos un sitio para cenar pizza y de vuelta al Pabellón cinco minutos antes de que apagaran las luces y se solicitara silencio.
Una vez apagadas las luces no hay
casi ruido a pesar que somos unas trescientas personas pero enfrente tengo a un
padre y un hijo con los móviles luciendo hasta las doce. Me pongo la radio y
estoy relajado. Mis amigos ya duermen y yo consigo dormirme de doce y media a
tres y media. Luego otro tirón más de cuatro a seis con lo cual cinco horas que
no está nada mal para las circunstancias.
Nos levantamos y nos vestimos
sobre las siete y media y salimos a desayunar en el mismo complejo deportivo y
andando nos dirigimos a la salida de la prueba. Son veinte minutos andando
tranquilamente y paramos de nuevo a tomar un café.
Al lado del campo de fútbol donde
tendrá lugar la salida están los camiones para dejar las bolsas de vida para
Setenil o para el Cuartel. Todos hemos decidido dejarla en el Cuartel dado que
llevamos ya las luces frontales y trasera en la mochila que portamos y
efectivamente es un acierto cambiarnos tranquilamente en el Cuartel, donde
cenamos en el k69.
Salimos en la parte de atrás del
pelotón con lo cual tardamos unos ocho minutos en pasar la salida. Todo en
orden yo llevo en la mano una bolsa con una botella de litro y medio casi
helada que todavía se mantiene así desde que la traje de Madrid ayer por la
mañana. Una buena solución para los primeros diez o quince kilómetros. Yo voy
bebiendo a cada rato y alguno de mis amigos toma algún trago.
En esta parte comienzo ya a
acelerar algo el ritmo e incluso correr para cambiar un poco la dinámica de mis
piernas y tomar algunos descansos mientras espero al grupo y sacudirme las
zapatillas, quitarme la mochila, etc… Suelo tomar una distancia de entre dos y
tres minutos en poco más de un km.
Me noto fuerte pero sigo rezando
para que a mí y a todos nos vaya bien. De hecho en la primera parte del
recorrido, hasta el k50 aproximadamente, rezo cinco rosarios, algunos misterios
de esos rosarios son para diversos marchadores que voy conociendo por el
camino: Pablo y Jaime, que son policías nacionales y son dos jóvenes de 30 y 32
años; rezo por ellos y por sus familias; un grupo de cuatro malagueños
comandados por Juan Diego; una mujer que participa en su primera carrera con
distancia superior a maratón: Susana, a la que espera su novio en Setenil,
Juan, etc…
Nosotros cinco vamos muy bien,
unas veces muy juntos, otras en parejas o tríos o más separados; no hay ningún
reproche, ninguna queja, todo buenas palabras y risas; creo que todos pensamos
que Javi puede ir perdiendo fuelle pero todo lo contrario, Javi es el capitán
que lleva el bordón (palo que debemos llevar como equipo) casi toda la prueba y
comandando el grupo.
De momento no he ido mirando el
perfil y recién comidos afrontamos la primera subida larga. Hasta aquí no hemos
tenido una cuesta tan larga y pronunciada, porque hasta ahora hemos estado en
un sube y baja o llaneo sencillo. La cuesta del k24 en adelante se hace un poco
dura dado que termina en el k28, habiendo subido más de 300 metros de desnivel.
El avituallamiento que pone fin a
la subida está en el cortijo del Polear. Pequeña bajada y ya llaneo largo donde
nos pegó un poquito el sol pero que en otras ediciones supone una solanera que
machaca a muchos participantes. Al final, giro de 90 grados y bajar por una
pendiente pronunciada a Alcalá del Valle (ahí Javi se comió mogollón de
plátanos) que marca la distancia de maratón.
Salida del pueblo por una cuesta
muy fuerte pero corta en dirección a Setenil de las Bodegas y a partir de ahí
terreno tendente hacia abajo.
Llegamos a Setenil a las siete de
la tarde, nueve horas y media desde la salida. Haciendo cálculos y mirando ya
el perfil valoro que podemos terminar entre veinte y veintiuna horas pero Jose
me dice que cree que más bien veintidós porque estos segundos cincuenta kilómetros
son más duros.
Setenil nos recibe con un pueblo
precioso y muchísima animación.
En Setenil también hicimos un buen
descanso, tomando un par de sándwiches por mi parte, Javi tomó bastante
chocolate según me dijo luego; también había tomatitos cherry que venían muy
bien, frutos secos, etc… Paré al baño y me quedé bastante más a gusto. Los
demás aprovecharon para descansar un rato.
El tramo de Setenil al cuartel (k70)
donde se sale y enseguida se sube una cuesta como de 1 Kilómetro fuertecilla,
luego llaneo cruzando algunos arroyos Y luego ya una subida fuerte y larga para
coronar y bajar hacia el cuartel con pendiente muy fuerte a partir del k61.
Ya de noche - cuartel (2° punto
descanso "CLARO"). Cena y mochila de cambio. Aquí se retira JaviOl
porque le duele bastante el peroneo o el tendón del mismo debido seguramente a
las fuertes bajadas y que en su momento tuvo una lesión bastante larga ahí.
Nos apena bastante por él y porque
vamos muy bien juntos. Esperemos que la retirada haya sido a tiempo que no sea
una lesión.
Del cuartel se sale bajando un
poco de llaneo y subida a la Ermita por pendientes muy fuerte. Subida con un
primer tramo, luego un pelín de llaneo donde puedes respirar y otro segundo
tramo con la que cree Jose la pendiente más fuerte y larga de la prueba.
Coronas en la ermita y bajada por fuerte pendiente, pero corta, por la típica
ruta zigzageante desde un pueblo a su ermita
En el km78 llegamos al cementerio
de Montejaque (avituallamiento donde Javi y yo nos bebimos un café).
En día claro se ve desde allí otro
pico enorme q se empieza a subir rodeando y cuando estás en la otra cara subes
por pendientes fuertes, por tramos, casi hasta arriba y luego bajas más directo
por pendiente igualmente fuerte hasta Montejaque (Pueblo; k82).
Bajada casi toda por asfalto ya
larga desde Montejaque hasta Estación de Benaojan pasando previamente por el
pueblo de Benaojan (están ambos sitios bastante separados). Aquí vemos una
noche muy bonita
Cuando acaba esta fuerte subida,
hay una zona tb larga de bajada con un perfil "muy vertical" donde a
la mayoría las rodillas nos 'hablaban'. De nuevo cuando se acaba la bajada otro
tramo de un par de subidas no muy largas, pero con pendiente. Aquí como en
todos los sitios que hay alfombra para control de paso me quedo antes de entrar
al avituallamiento y en esta ocasión he sacado al equipo casi veinte minutos.
Estoy disfrutando mucho y cada uno
va yendo como le apetece pero luego siempre nos encontramos y aunque ya estamos
descalificados como equipo siempre pasamos las alfombras de control juntos como
desde el principio.
Decir que la descalificación del
equipo supone también la descalificación de todos sus componentes, de forma
que, aunque se nos permite seguir hasta meta, no aparecemos en las
clasificaciones.
Y otra precisión es lo molesto que
es a veces transitar en estas pruebas con las personas que utilizan bastones.
Casi ninguna los usa bien y provocan golpes o pinchazos o parones al resto, por
llevarlos demasiado abiertos o bastonear hacia adelante y luego hacer mucho
recorrido atrás con lo cual el bastón queda en el aire golpeando hacia atrás.
De hecho a mí me lo clavaron una vez y todos los del resto del equipo tuvieron
algún percance similar.
Al avituallamiento citado se llega
en el k93 y se llama El Cortijo de la Manía. Estaban haciendo porras y
chocolate y yo me comí bastantes trozos de porra crujientes y dos vasos de
chocolate que me sentaron muy bien. No tuve problemas estomacales en ningún
momento de la prueba a pesar que comí todo lo que quise (con un poco de
control, pero básicamente comí bastante).
Una alegría llegar en tan buenas
condiciones y habiéndolo pasado tan bien y me puse a saltar y a hacer
tonterías.
Al llegar a meta Javi y yo
queríamos volvernos al Polideportivo pero Mario y Jose dijeron de relajarse
primero en la zona de meta y fue un gran acierto. Fuimos a la carpa donde se
daba la cena/desayuno (en realidad era una cena, con pasta, arroz, un par de
filetes en salsa, yogurt, etc…) que tomamos como desayuno y disfrutamos
tranquilamente con una gran alegría mientras JaviOl venía a nuestro encuentro.
Recogimos la bolsa de vida de
vuelta del Cuartel y los cinco nos dirigimos al Polideportivo. Quince minutos
más o menos de paseo tranquilo y allí me pegué una buena ducha, me cambié de
ropa y estiré bien mientras Jose, Javi y Mario descansaban tumbados intentando
dormir una hora más o menos. JaviOl sentado apoyado en la pared del Poli a
nuestro lado y así pasé un buen rato contemplando a mis amigos y saboreando la
paz del cansancio.
Una bonita aventura que cuando
quieran mis amigos repetiría aquí en Ronda o en cualquier otra carrera que
organice la Legión. Ojalá se planteen muevas aventuras juntos.
Nuestro capitán se olvidó el bordón y ya tenemos excusa para volver el año que viene.
De la prueba lo que me pareció más
duro son las dos o tres fortísimas bajadas que realmente son complicadas de
gestionar y que me han dejado el tobillo, peroneo y demás de la pierna derecha
inflamados. Por lo demás la prueba es cada vez mejor; desde que participé en
2009 ha mejorado en todos los aspectos y es una experiencia muy recomendable y
a repetir.









