martes, octubre 25, 2022

Viernes

 

Hoy Imanol está en Roma y tengo una mañana complicada, sobretodo a última hora viendo cargos grupo con Joaquín Valencia.

 

Luego como rápido en Mood77, de paso al metro. Como muy rápido, prácticamente en diez minutos unos macarrones amatriciana, una pechuga de pollo empanada y un café. A pesar de engullirlo a toda velocidad no me sienta mal. Me bajo en la estación de Tres Olivos con el mochilón para ir con Mario en el coche y recoger a Oli y a Javi en Valedemoro y ya camino de Almería para correr La Desértica.

 

Hay bastante atasco de salida y aunque salgo con Mario a las 14:40 llegamos al Cable Inglés de Almería a las 20:45. Tampoco está nada mal para casi 600kms. Han conducido Mario y Oli y solamente hemos parado para turnarse en la conducción.

 

Cuando llegamos al Cable Inglés aparcamos en el parking subterráneo que afortunadamente yo había leído en las instrucciones de la carrera. Esto fue muy rápido y cómodo y cuando subimos al parque nos imbuímos en el ambiente de los legionarios, familias, participantes corredores y ciclistas; 



había incluso un grupo tocando música, entre ellos tocó un tema de Rosendo cuando pasamos a su lado y me emocioné. En su momento no me gustaba Rosendo, pero se ha convertido en un clásico “agradecido”. Me puso la piel de gallina. Recogimos el dorsal rápidamente, yo estaba preocupado porque (paquetada) me había olvidado la fotocopia del DNI que había que incorporar a la cartilla de sellado. No me pusieron problema por ello y en carrera ni siquiera miraron esa hoja en las dos ocasiones que nos la sellaron.


Tomamos un cerveza y fue muy gracioso que al pedir los tickets con Javi y nos dijeran “¿con tapa? Javi dijo ¿para qué tapa si me la voy a tomar ahora?. Luego al ir a tomarnos la cerveza le dijimos que hubiera estado bien pedir la tapa y la sorpresa fue que Javi había entendido tapa de tapar la cerveza. Jajajaja. Estuvimos de cachondeo con esa anécdota todo el fin de semana y lo que te rondaré morena. Fui de nuevo a hablar con la legionaria que vendía los tickets para explicarle lo que había pasado. No daba crédito; subsanamos el entuerto e incluso nos tomamos una cerveza y una tapa más.

 

A unos 3kms de allí estaba el Polideportivo y teníamos que llegar antes de las diez y media de la noche para instalar nuestros sacos de dormir, esterillas y demás. Llegamos con tiempo; no estaba demasiado lleno de gente. Colocamos nuestras cosas, yo hinche a pulmón la estrecha colchoneta auxiliar y la propia del saco y también una almohada de plástico.

 

Dejamos también las mochilas y nos tomamos de nuevo el coche para irnos a cenar. Busqué una pizzería en Almería y la verdad que tuvimos mucha suerte porque estaba en el malecón y cenamos bastante bien oyendo el ruido del mar. Una gran copa de cerveza 1.906 que a mí me vino un poco grande y en mi caso una pasta rellena (no recuerdo su nombre) de queso y estuvo todo muy bueno y servicio rápido, a pesar que ellos tomaron pizzas, que suelen demorarse algo, pero en diez minutos estaban servidas.


En estos primeros momentos yo me hubiera agobiado con los estrechos márgenes de tiempo que teníamos, por ejemplo el Polideportivo se cerraba a las doce pero había que registrarse en él antes de las diez y media como he dicho antes y otro límite era recoger los dorsales antes de las diez. Pero con ellos todo fue más tranquilo y aunque llegamos a todo casi en el límite horario, todo salió a pedir de boca y yo gestioné bastante bien la situación sin ponerme nervioso.

 

Así que llegamos al Polideportivo a las 23:50, justo para lavarnos los dientes y acostarnos. Desgraciadamente detrás de nosotros estaban unos militares jóvenes que estuvieron casi hasta la una manipulando sus pertenencias, preparando cosas para el día siguiente, etc… Yo estuve relajado, era mi primera experiencia en dormir con tanta gente en el suelo de un Polideportivo y la verdad que me alegro de haberlo hecho y haberlo llevado tan bien. A pesar que efectivamente me estuve despertando toda la noche. Dormí por momentos con un antifaz porque en todo caso había alguna luz general del Polideportivo; también me puse la radio al principio y con los cascos. 


Descansé razonablemente y aunque nos despertaban oficialmente a las siete, desde las seis ya había personas moviéndose, entrando y saliendo e incluso llevándose sus bicis que estaban en la planta superior. Los ciclistas salían creo que a las nueve de la mañana y parece que algunos estaban ansiosos. Oli ya me había advertido que pasaría.

 

Sábado.

 

A las siete en pie, y como salíamos a las diez yo creía que el plan era hacer un poco de tiempo en el Poli, aseándonos y demás. Además Javi dijo que se iba a duchar, así que yo también lo hice, y como soy bastante rápido, pues aunque me lo tomé con calma salí antes que Javi del Poli. Allí nos esperaban Mario y Oli y me sorprendió que Oli me dijera que habíamos tardado mucho y que ahora casi no nos daba tiempo a desayunar.

 

Yo había entendido que volvíamos al Cable Inglés (lugar también de la salida) en el coche de Mario pero resulta que habían hablado que sería mejor ir andando. Total que encima habíamos preparado mochila para el punto intermedio y bolsa para la meta con lo cual yo iba cargado y no demasiado cómodo porque no tenía que llevarlo a pulso, no venía con asas ni nada. Simplemente como luego todo fue rodado pues nos relajamos y pasamos un buen rato. Primero de camino a la salida, casi 3kms que hicimos con calma, y poco más o menos a las nueve ya estábamos desayunados y todo.

 

El desayuno lo tomamos al lado de la meta. Pagué yo y Oli anotaba los importes, el concepto y la persona en una aplicación de reparto de gastos que nos resultó bastante útil. Sorprendente que al final de viaje nos saliera a todos, sin incluir el importe del dorsal, por 250 euros. Es decir, menos de 65 euros por persona. Súper bien en ese sentido.

 

En la salida entregamos la mochila del punto intermedio y la bolsa de cambio para la meta y pasamos el control y sellado de cartilla.

 


Yo había aligerado bastante la mochila, y aunque venía indicado como material obligatorio y lo había metido todo también para practicarlo de cara a las 100millas de El Privilegio, Oli y Javi me convencieron para dejar el frontal, mallas largas y cortavientos/chubasquero en la mochila intermedia (k44,5 aprox según el rutómetro) y salir con menos peso. Javi, también con razón me decía que para qué “sufrir” en esta.

 



La salida fue emotiva con la banda de guerra de la Legión tocando una pieza. Nos situamos bastante atrás y fue un error al menos por mi parte, ya que no me gusta ir corriendo y sorteando andarines. Pasé cuando menos a mil personas en los primeros kms que yo quería hacerlos corriendo para ir ganando tiempo y porque me encuentro mejor para correr.

 


Los primeros 3kms tienen ligeras subidas y la pendiente media es positiva si bien muy suave y con fuerzas puedo correr, sin embargo la acumulación impresionante de personas andando hace que el ritmo por km no sea el que podría haber tenido. No es importante y en carrera no me está importando el ritmo, pero sí el tener que esquivar gente continuamente. Paso el km3 en 24’28”, si bien cuento los doscientos metros y casi dos minutos que tardamos en pasar la línea de salida.

 

En el k9 ya salimos totalmente de la ciudad y aledaños y cruzamos un puente sobre la autovía del mediterráneo. Paso el k10 en 1h17’, así que el ritmo es buenísimo. Entramos en la base de la Legión en el k12 aproximadamente y un momento antes nos sellan por segunda y última vez la cartilla.

 



Yo en todo momento llevo mi pauta de isotónico o agua cada media hora y pastilla de sal cada hora; además tomo un gel de los que llevo encima. No tomo los geles de la organización y es una equivocación porque al final de carrera me ofrecen uno y está buenísimo; pero no quería arriesgarme. En los puestos de avituallamiento, que son muy frecuentes, cada 5kms de media, se produce mucha acumulación de gente. Somos muchísimos marchadores, por encima de 3.000 parece ser.



 

Pasar por la base es genial, toca una banda, aplauden y animan los legionarios, es emotivo. Además han estado en todo momento muy pendientes de nosotros y a nuestro servicio, realmente, como debe ser, como todos debemos hacer, pero es que ellos lo sienten y lo practican.

 

Ya estamos en pleno desierto y la humedad es enorme, además son ya las doce de la mañana y pega un poco el sol. Las condiciones no son buenas para mí, pero me lo tomo con paciencia, incluso me decido a rezar y va pasando el tiempo. También me pongo un poco la música del móvil en alto y sigue pasando el tiempo.

 



Entre los kms 16 y 18 se sube bastante y el ritmo por km se resiente, además por el calor y el horario. A partir del km18 se comienza a bajar hacia un barranco. Al principio es suave y decido no correr salvo en las cuestas abajo, pero los kms 20 y 21 los hago muy rápido, pasando a mucha gente, a pesar de ser un terreno estrecho y pedregoso y tener que seguir esquivando corredores.

 

Llego al km23 en 3h06. Apenas es la una de la tarde y me he comido un tercio de la carrera. Voy pensando que ya eh consumido el tercio intermedio en dificultad, ahora viene el difícil y luego el tercio fácil. Por otro lado el tercio difícil termina en el k47 aprox. Lo que más me importa es llegar al control de paso del avituallamiento 9 (de 14 avituallamientos) donde nos piden llegar antes de 11h, es decir, a las nueve de la noche como tarde. Y me quedan 8 horas para 21-24kms. No hago exactamente los cálculos pero veo que incluso a 3kms/h puedo llegar bien.

 



Todavía no he llegado al fondo del barranco, que es en el k24,5 aprox. Desde el k25 comenzamos a subir con algunos descansos, pero siempre en subida o falso llano, salvo contadas excepciones que ya no corro para reservar fuerzas y porque voy empapado de sudor y concentrado en avanzar. Hay tantos marchadores alrededor que a veces te llevan con el ritmo que quizás no fuera el mío, pero voy concentrado y sigo avanzando. Apenas paro a repostar agua en los avituallamientos, tomar un par de almendras y cuando toca vacío parte de los polvos de isotónico que tengo sobre el agua. El agua está templada, pero no lo llevo mal como otras veces, aunque no es lo ideal para mí y poco a poco el estómago se me cierra. Sin embargo me motivo para mantenerme hidratándome, pero sin pasarme y creo que en este sentido, para las condiciones de humedad y calor, lo he hecho casi lo mejor posible en esta ocasión.

 

Del k26 al 32 subimos 300mts aproximadamente. El paisaje me gusta, aunque apenas lo miro. Es descarnado, pero tiene su encanto. Pero hace mucho calor para mí aunque a medida que subimos al menos se pierde algo de la humedad y entonces tengo cierto alivio. No voy ahogado, pero en estas condiciones no se respira bien, la mochila molesta, todo sudado, en fin, se trata de seguir avanzando sin pensar demasiado en los inconvenientes.

 

Los kms del 25 al 35 los hago casi en dos horas. Son las tres y cuarto de la tarde cuando llego al k35. Ya llevo tiempo asustado pensando en la dura subida hasta el k44,5. Me van diciendo además que son 9kms muy duros, aunque luego no los son tanto. Esto me produce algo de ansiedad, pero no como en otras carreras; voy bastante mejor mentalizado, aunque lo estoy pasando regular, pero salgo una y otra vez de la situación.

 


Una pequeña bajada en la que mantengo ese ritmo de 10’/km, es decir, la bajo con tranquilidad. Pasan un par de kms y 100mts más de desnivel, con lo cual llego al k39 sin haber pasado por las subidas durísimas que se anunciaban. Sin embargo estoy muy desgastado.

 

En ese punto, cuando ya sí que todos los marchadores van anunciando que ahora comienza lo bueno, en el k38 aproximadamente encuentro unas personas al lado del camino tomando arroz y bebiendo. Uno de los hombres está muy borracho. Me paro pensando en cómo podré gestionar la cuesta tan larga y dura que me viene ahora. De hecho ellos mismos se ofrecen a llevarme de vuelta en coche. Pero resisto la tentación aunque me siento agotado. No estoy triste, pero tengo que buscar mucho para encontrar el ánimo para seguir. Me ofrecen comida y bebida y acepto tomar un poco de fanta de limón que apenas se enfría con un hielo y tomo un poco de paella sentado junto a ellos. Pasan muchos marchadores delante de nosotros, pero ninguno se para. Yo estoy allí bastante rato y algo recuperado y juramentándome para andar muy tranquilo en la subida me despido y sigo adelante y paso el k39 en 28’.

 

Sigo subiendo y parando alguna vez porque algunas subidas rondan el 105 de desnivel. Por ejemplo en el k40 subimos 110 metros y hago el kilómetro en casi 20’.


 

El k40 lo cierro con 6h51’ de carrera. Son casi las cinco de la tarde. Ya me he quitado la gorra porque no la soporto y las gafas de sol llevan muchísimo tiempo medio sucias, mojadas porque los paños para limpiarlas están empapados de sudor desde el principio de la carrera, a pesar de ir en la parte de atrás de la mochila. Tendré que poner no solamente las pilas y ropa en bolsas, sino cualquier cosa, porque sudo mucho en estas condiciones y parece que esta nueva mochila de 5l de capacidad no impermeabiliza nada.

 

Ya tengo esperanza de llegar al punto 9 de avituallamiento y recibir mi mochila, cambiarme calcetines y camiseta y coger el frontal y demás. No es que me muera por ello, pero creo que puede ayudarme a continuar en mejores condiciones. No se cómo es posible, pero también Mario me cuenta luego que le pasa lo mismo, no vemos el puesto de entrega de mochilas, y es que no lo ponen en el avituallamiento, sino que han decidido moverlo. Total que cuando me quiero dar cuenta me he pasado de sobra del puesto.

 

Me lo tomo bien, me hace gracia, pero se que sin frontal tendré o bien que depender de otros o bien ir con la luz del móvil. Mientras tanto el k43 ha sido muy duro también (21’) y me he tenido que parar a descansar. Te preguntan los marchadores continuamente si estás bien, pero es que hay varias personas descansado a los lados.

 

Cuando pasamos el k44 se supone que lo más duro ha pasado. Son justo las seis de la tarde y más o menos he llegado con tres horas de ventaja sobre el control. Entre el k44 y el 47 se está en lo alto del perfil de carrera, por sendas estrechas donde comienzan las filas de corredores de 1 en 1 donde se avanza lentamente. Algo de carretera, que agradezco mucho y en el k48 y siguientes puedo correr algo en las bajadas.

 

Llego al pueblo de Onix en el k52 y decido pararme en un bar a tomarme una jarra de cerveza con limón, pero cuando la encargo y les pregunto si se puede pagar con tarjeta me llevo el gran chasco que no admiten más que efectivo. Un hombre de mi edad que está en la barra me invita; estoy muy agradecido, ¡qué suerte tengo! Él me dice que cómo me voy a quedar sin tomar eso si estoy haciendo una carrera tan dura. También hay legionarios, creo que algún mando, y me saludan afectuosamente. Estoy muy cansado para valorar todo muy bien, pero me anima un poco para seguir adelante.

 

Al poco de salir, en las últimas subiditas antes del k56 conozco a Mercedes. Una mujer de 45 años del Ejido. Ya son las ocho y está casi oscuro, intentamos aprovechar y aunque la bajada ha comenzado es muy complicado correr porque es una senda estrecha, con piedras grandes que hay que ir sorteando. De momento no es franca bajada, pero a partir del k58 y hasta el k62,5 es una pasada de bajada, súper estrecha y todos en fila india, imposible correr, jodido ir solo con el móvil, pero tan rodeado que la montaña se ilumina con los frontales. Si pensaba correr aquí es todo lo contrario. Debido a la lentitud lógica de muchos marchadores (sobre todo mujeres) pues salen kms en 18 o 22 minutos incluso. No lo llevo del todo mal, pero sí en parte inseguro y en gran parte no me gusta nada el plan. Llevo ya muchos kms que no estoy a gusto en la prueba, subidas que desgastan mucho y sobretodo la bajada de noche imposible de correr, demasiado técnica y llena de gente.

 




El k63 ya se mete en lo que llaman “las ramblas” de Almería. Arena y piedras muy compactas que llegan hasta el k68 aproximadamente. Mercedes tiene que parar un buen rato en el avituallamiento al pie de la bajada y nos despedimos para vernos después. Comienzo una buena subida en las ramblas.

 

En el k65 me paro, me siento en una piedra y pienso en acercarme a la carretera cercana, tomar un taxi e ir hasta meta de una. No tengo ni pizca de ganas de seguir. Estando parado se descansa relativamente porque los marchadores no paran de preguntar si te pasa algo y lo que me pasa es que estoy cansando, que simplemente quiero pararme un poco.

 

De pronto aparece Mercedes que me tiene parece ser por un tío muy fuerte y alucina que a esas alturas tenga el firme propósito de abandonar. Ella me acompaña y me da un enantyum y un gel de fresa de la organización. No me gusta tomar estas movidas, pero la verdad es que algo me ayuda y con la compañía de Mercedes vamos avanzando. Voy bien con ella, es una buena mujer y hemos empatizado de buena manera.

 

Gestionamos algo mejor lo que queda de Ramblas y las bajadas y subidas al lecho del río seco que lleva al mar. Pronto transitamos por el malecón, también de arena compacta, que nos lleva por los últimos 4,5kms.

 

Mercedes y yo entramos en meta en 13h36, a las once y media de la noche. Ha quedado con su pareja, Belén, nos abrazamos y entramos los 3 juntos, sonrientes. Abrazos, fotos y nos cuelgan la medalla. No estoy muy emocionado, pero un poco sí; satisfecho de haber vencido todas las situaciones y haber podido acabar la prueba, que estoy seguro contará con muchos abandonos en esta ocasión.




 



Al salir del área de meta encuentro a Javi y Oli tomando ya una cerveza. Javi ha hecho media hora menos que yo y Oli una hora menos que yo. Comparativamente por lo tanto mi carrera también ha sido buena. Mario también tienen localizado que está a punto de acabar y llega media hora más tarde.

 

Recogemos las mochilas y buscamos el lugar para ducharnos y cambiarnos. Nos montamos en el autobús de la organización que sale cuando está lleno, a eso de las dos de la mañana, pero vamos tranquilos. Nos lleva al Cable Inglés, en Almería sobre las tres menos veinte. Cogemos un taxi y nos vamos a dormir al Polideportivo. Sobre las tres y media nos dormimos y paso una noche complemente dormido hasta las siete que nos preparamos para volver a Madrid.

 

Domingo.

 

Viaje a Madrid, todo bien, se añade a conducir Javi.

Aparentemente voy muy bien de musculatura y molestias no tengo ninguna especial. A lo largo del día me voy notando con ganas de dormir.

Durante el viaje paramos un par de veces a desayunar y luego a tomar una coca cola y llegamos a Valdemoro sobre la una y poco y dejamos a Oli y Javi que vayan a sus coches. Mario me acerca a mi piso y sobre las dos ya estoy asentado recogiendo todo y esperando a que vaya llegando la familia. Sofía estaba de paseo tras un fin de semana sola; Ana en un retiro espiritual de Effetá en Ocaña (podríamos haber ido a verla a la misa de clausura a las seis pero preferimos quedarnos en Madrid e ir a misa de siete con mi madre que quizás lo necesita más y aparte que Sofía con razón pensó que yo estaría demasiado cansado para un esfuerzo adicional; luego nos dice Ana que fuimos los únicos padres que no fueron; no creo que fuera así, y tampoco se lo ha tomado mal y yo creo que la opción de no ir fue la más acertada); Guillermo volviendo de Finlandia con Ignacio e Ina.

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