lunes, febrero 22, 2010

Fin de semana en Valencia

Una maratón no es solo una carrera. Al menos para mi es también lo que la rodea. Si puede haber una que sea mucho más que correr, esa ha sido la maratón de Valencia 2010.

Para mi partía por un lado duramente, porque he pasado un mes y medio terrible en el trabajo, con jornadas bestiales, como, sin ir más lejos la del miércoles y jueves, que empecé a trabajar a las nueve de la mañana del miércoles y acabé a las cinco de la mañana del jueves, habiendo corrido además a mediodía. Vete a casa a apenas dormir y a las once otra vez en el curre hasta las siete de la tarde, y eso a tres días de una maratón.

Pero por otro lado me encontraba fuerte. Aparte de que he tenido un subidón físico, quizá necesario para poder afrontar el trabajo, también he venido adelgazando desde vereno hasta alcanzar 71kgs, que es un peso muy bueno, que no veía desde cuando tenía 20 años. Y por último el forerunner que mi gran amigo Andrés Bandoneon me ha prestado por unos meses, y que desde el 1 de enero me tiene pendiente de ver la velocidad a la que corro. Y me he picado, me ha ido dando rabia verme a 6'/km o más, y he ido aumentando ritmos en los entrenamientos, de forma que en poco tiempo el 5'/km era habitual.

Pero como casi siempre, ninguna preparación específica para la prueba, tres maratones o más corridos en los últimos cuatro meses: Bilbao, LPMM y el Raid de Robledo no son precisamente preparación, ni series, ni pensar en correr para la maratón de Valencia.

Sofía no quería venir, porque dice que ha venido varias veces a Valencia, y que además su hermana venía a Madrid. A Guille tampoco le apetecía mucho, con lo que me he ido con las niñas.
Lo hemos pasado en grande. El propio sábado fuimos a muy primera hora (las cinco de la mañana) de camino a Valencia, para llegar a la carrera del desayuno, que había preparado Pepo. ¡Genial! Disfrazados, tirando petardos, tomando horchata y fartons y recortando sobre los 3,5kms del recorrido, del que apenas haríamos 1,5kms.


Luego me fui con las niñas al Oceanografic, donde coincidimos con los primeros miembros de los "paquetes". Disfrutamos a tope con las audioguías, el espectáculo de delfines. A mi me encantaron el tiburón leopardo y el cangrejo cacerola.



Luego al hotel a descansar hasta las ocho y media, cuando nos fuimos a cenar con los paquetes, Pepo y Mar a un italiano encantador, con un trato estupendo y con, entre otras cosas una ensalada de pulpo, limón y queso de lo mejor que he probado.

Prontito a la cama (a las once) y a las seis y media arriba para desayunar en la habitación de Uros y Darth.

Después de una animada charla, con los paquetes muy concienciados de su carrera y yo decidiendo si salía a 5'30"/km o me iba a 5'/km haber que pasaba.

Tranquilo en la línea de salida y cuando pasé el primer kilómetro en 5'26"/km por la cantidad de corredores y me vi muy fuerte y supercómodo me arriesgué a apretar y sin darme cuenta pasé ya el segundo en 5'01"/km. A partir de ahí muy regular. Pronto me alcanzaron unos compañeros Garabitas (Rafa y Daniel) que iba a hacer alrededor de 3h30' o un poco menos (sus marcas en Madrid el año pasado me comentan han sido 3h26 y 3h28 respectivamente). Yo simplemente me voy con ellos, ya que estamos, y vamos con la misma camiseta. Además son simpáticos. El ritmo sube algo y empezamos a pasar los kilómetros bajando de 5', normalmente alrededor de 4'50". Para mi es una barbaridad teóricamente, pero me encuentro sobrado, con un pulso apenas de 150.

Decido seguir hasta que "pete" y así paso la media en poco más de 1h45'.

Rafa se queja de vez en cuando de que vamos muy rápido, y es cierto que a momentos veo 4'30", pero los kilómetros más o menos caen en poco menos de 5'. Pronto pasamos algunos por encima de 5' porque Rafa no va fino y nos retrasa un poco, pero preferimos ir con él.

En un momento dado comenta que está pensando pararse en el km31 y yo les comento que me voy hacia adelante, que no me merece la pena quedarme para que luego el se vaya, que si sigue hasta meta si las acompaño hasta el k30 o más y luego veo, pero que si se va a quedar es absurdo perder el ritmo. Me despido y sigo solo para delante.


Cosas del correr pronto me alcanza Dani, que ha dejado también a Rafa, me saluda y se va hacia delante. Bueno, cada uno a su bola. Claro que llega una pequeña cuesta y él flojea y yo le cojo, y lógicamente le saludo y le paso. Luego me vuelve él a pasar como en el km33 y me comenta que los Garabitas cómo somos, aunque claro, los dos entendemos que al fin y al cabo cada uno hace su carrera, si bien le comento que yo le he pasado sin más igual que él me había hecho antes, pero de buen rollo, digamos. La verdad es que tampoco tiene mucho sentido si no teníamos ningún tipo de acuerdo y simplemente hemos gozado de nuestra compañía mútua mientras ha podido ser. Una pena que Rafita se haya descolgado, porque quizá podíamos todos haber hecho 3h30. Pero quizá si hubiera estado bien se hubiera largado él a bajar sus 3h26.

Total, que yo a esta altura de la carrera ya sabía que mi marca caía por un porrón de minutos. A partir del k34 ya no tenía la misma motivación para apretar y las piernas no me funcionaban igual, así que empecé a perder poco a poco los 5' pelaos para llegar incluso a 5'59". Cuando vi esto reaccioné e incluso acabé el último kilómetro en 4'57".

Total 3h35'25", que es ya una marca decente en maratón. Muy contento.


Luego un baño de agua caliente en el hotel, que me ha venido de lujo y una comida en Arribada, un restaurante en el puerto que ha sido impresionante. No tengo palabras, ha sido genial la atención, geniales Pepo y Mar, Pepo con sus trucos de magia, el dueño del restaurante cantando a Fran Sinatra y otras maravillas,

Javier cantando ópera. Ha sido un final de fiesta increible, y a las siete y media dejo el restaurante, donde todavía se queda algún amigo y de vuelta a Madrid, después de una de las mejores experiencias de mi vida.



CASI TODAS LAS FOTOS AQUÍ

domingo, febrero 14, 2010

El despertar de la montaña


Hoy se puede decir que me ha despertado la montaña. A las seis y media, después de una semana de duro trabajo y a la espera de ir hoy todo el día a lo oficina de nuevo, no se qué sensación me ha despertado y cuando lo he hecho debería haber estado muy cansado, pero he pensado: "me voy a Peñalara".


Peñalara porque es de los pocos sitios en lo que más o menos se por donde ir, es decir, que he subido a Peñalara y bajado por las Lagunas en el MAM y con los Garabitas una vez.

Y allá que me aventuro yo con mis zapas salomon,mis mallitas, mi buf y a las ocho en el parking de Cotos. Todo nevado desde abajo

Yo veía a todo el mundo con sus trajes espaciales, sus raquetas, crampones o como se llamen y flipaba, pero si no hace falta, pensaba yo. Subo corriendo y cada vez veo menos pisadas. En un momento dado aparece una bifurcación que pone "Cumbres de Peñalara dos horas" y pienso, ¿pero cómo es posible dos horas, si yo creo que esto se hace en menos de una? Y efectivamente sigo por ese camino empinado y cuando me quiero dar cuenta estoy en la cumbre en 1h02'. Me parece que he ido rápido, o lento, pero con fuerza, no se estoy pletórico. Se están levantando dos que han dormido a -18º por ahí arriba, y ya no hay huellas de otros caminantes, o muy pocas.


La nieve está movida por el viento, como olas del mar. Es precioso. Hay una niebla que cubre toda la zona baja y sobresalen en ella los picos de las montañas.

Peñalara es impresionante todo nevado. Donde yo recordaba rocas solo hay nieve lisa.


He pasado un poco de miedo. Había que pasar por el pico, por todo el centro, ya que las laderas era paredes de nieve y una vez en el pico lo fácil era subir, porque para bajar había que pegar sus buenos saltos de dos o tres metros o pisar en una pendiente hacia abajo de no se, ¿el 30%? se veía todo muy "vertical" digamos. Me he acojonado un poco, pero afortunadamente en algunos tramos había una huella de alguien que ha sido mi salvación.


Luego todo ha sido correr como una cabra, hundiéndome bastante en algunos tramos, incluso hasta la rodilla, pero sacándo rápido el pie y con mucha suerte, la suerte del principiante, según parece.

Y cuando todo parecía que salía bien, en pleno llano, ¡catacrof! ostiazo en el culo y la espalda al pisar una placa de hielo.

Y ya en Cotos, después de dos horas y veinte de preciosa travesía, unos 12kms, al salir, trompo con el coche, parte delantera y trasera contra el quitamiedos, y eso que iba lento, pero quizá despistado o quizá la muerte me visitó un par de veces hoy, pero solo a saludarme.

Por aquí dicen que he cambiado, que corro muchos riesgos, que ya no me conocen, y quizá sea verdad, ya no soy tan prudente, ahora trabajo más, tomo pastillas para la depre, subo montañas, corro en tanga o desnudo, y efectivamente, cambio.

Pero sigo aquí. Besos.

SEIS DÍAS DE HUNGRÍA. CAMPEONATO DEL MUNDO

  CRÓNICA SEIS DÍAS DE HUNGRÍA. CAMPEONATO DEL MUNDO Cuando me apunté a esta carrera en Hungría ya me había apuntado a los 6 días de Francia...