lunes, mayo 18, 2009

He vuelto de Ronda




Una de las características de este viaje es que en general ninguno ahorró esfuerzos para ayudar al de al lado. Destaca por supuesto (para mi) Paco J., porque aparte de llevarnos en coche a Ronda nos animó en varios puntos de la prueba, nos llevó y preparó comida, etc... ¡Muchas gracias de nuevo, Paco!

En cuanto a nuestra convivencia como grupo fue bastante buena, yo desde luego no tuve ninguna queja con la gente con mis compis de casa rural. Durante la carrera no viví la experiencia del grupo, pero seguro que otros nos contarán que fue genial.

Como ya he comentado varias veces no tenía ninguna gana de hacer esta carrera, ni anímica ni físicamente. Sin embargo me puse en la línea de salida preparado para superarla, y a pesar de todo la acabé, y encima podría decir que estuvo bien. Lo mejor de todo acabarla a una hora que me permitió poder descansar, quitarse 8 horas del tiempo límite se nota mucho. Lo de andar durante 24 horas es brutal, ya lo probé, y aunque hay que estar físicamente más fuerte para correr y andar, la parte psicológica de permanecer hasta 23 y 24 horas en la prueba es bestial.




Y no es poco. Bestial. Os copio lo que he contado por ahí:


Por mi parte salí corriendo desde el principio y no paré hasta que vino la primera cuesta arriba en el km4; aún así paré muy poco hasta el km42 al que llegué en 5h15’. Hasta ahí empezó como siempre en dolor en el pubis, acrecentado por la riñonera con la cámara de fotos y la botella de agua, porque cualquier peso en mi pubis me mata. Por eso solo hice fotos hasta el km28, esperando que Paco J. continuara la labor con cámara. Aproveché que la mía me dio batería baja para dejársela a él y algo de peso me quité de encima.

En el km34 volvía a encontrarme con Paco J. con el que me tomé una cerveza bien fresquita. Tiré para adelante y subí andando a buen ritmo la cuesta del km35 al km 39. A pesar de esos tramos andando el tiempo en el km 42 me pareció muy bueno. Sin embargo ahí iba tocado fuertemente y tuve que andar durante casi tres kilómetros, que además hubieran sido buenos para correr, porque no daba abasto: estaba haciendo mucho calor y estaba bebiendo mucho, y por lo que fuera mi estómago volvía a no asimilar bien y tenía muchas ganas de vomitar.

A partir de ahí y hasta el final fue prácticamente así, bastante restado por el estómago, pero las piernas y el resto fenomenal. Intentaba pasar del estómago y correr en algunos tramos favorables, pero el cabrón no me dejaba; además podía ingerir menos líquido, con lo que la cosa se hacía penosa.

Al salir del puesto de avituallamiento del km49 estábamos todos con la esperanza de llegar a Setenil, que es un punto importante de inflexión en el km 52 y pico. Pero aquí cometieron desde la organización un error gravísimo, y es que estaba mal medido, de forma que llegamos a Setenil en el km 58, ¡imaginaros la criba! Yo llevaba el bidón de agua lleno porque como estaba tan mal tenía que beber muy lentamente y poca cantidad, pero hubo gente que se quedó sin agua en nada menos que 5 kms más, ¡qué sería de la gente que lo hacía todo andando! Al menos en este tramo ellos tendrían menos demanda de agua, dado que llegarían casi de noche (o de noche). Yo compartí agua con un amigo que estaba machacado al lado de la carretera y decidí que intentaría recuperarme en Setenil, y sino, para casa.

No pude apenas comer nada, me acordé de Javi Mulas y me tomé un par de vasos de cocacola, que si bien no me sentaron tan bien como a él y casi me hacen vomitar, al menos me entraron. No pude apenas comer nada, pero al menos si un cuarto de un sándwich, me cambié algo de ropa y seguí para adelante. En el puesto dejé a Miguel, que estaba con muchísimos calambres y dudaba si seguiría. Por mi parte llegué allí a las siete horas y media y salí con ocho horas y cuarto de carrera (45’ que me llevaron a las siete y cuarto de la tarde).

Apenas salí de Setenil el terreno era corrible, si bien con algunas cuestas. Sin embargo yo apenas podía andar. Aquí me vino el bajón más grande. Tuve que pararme 20’ debajo de un olivo a echarme agua por la tripa y por la cabeza. Poco a poco pude andar de nuevo y yo ya sabía que no retiraría por nada del mundo. Todavía me quedaban 40kms, pero también 15 horas para hacerlos.

En algunos momentos volví a correr, con mucha dificultad, hasta llegar al km77, “El Cuartel” allí estaba Paco J., extrañado por no ver a Miguel. Le expliqué que él quizá había abandonado, aunque los dos intuíamos que este hombre era un luchador muy fuerte, y efectivamente ya se había puesto en marcha, después de dos y horas y media de parada en Setenil, ¡fijaros lo que es tomar de nuevo la marcha después de estar allí todo ese tiempo!, ¡eres un monstruo!

Yo llegué al punto km77 a las 22:20 y me marché a las 23:00. Las paradas eran largas, pero creo que hice bien, no estaba la cosa como para apretarme más aún. Cuando salí llevaba ya 12 horas de carrera, y me quedaban otras 12 horas para 23kms. Cene con Paco J. que ya se iba a la cama. Me dio algo de agua fría, que por cierto sabía a rayos (bidón de plástico de ciclista) de la que apenas podía beber.

Calculé que tardaría unas 5 horas más en llegar, sin embargo al final me ahorré una en los últimos kilómetros. Al salir de El Cuartel había una bajada de unos dos kilómetros y enseguida empezaba la cuesta más dura de la carrera, de unos 3kms de subida hasta la Ermita. Aquí fui muy lento, me pasaba todo el mundo. La bajada fue preciosa, mirando desde abajo veías las luces de los corredores bajando la montaña.

Una nueva subida nos llevaba hasta el km 87. Aquí tomé la mejor decisión de la carrera, puesto que me paré en un bar y me senté en su terraza a ver pasar a los corredores, tomándome una cerveza con limón y unas aceitunas, eso si que no me sentó mal. Llevaba ahí unas 14 horas y cuarto de carrera.

Los últimos 10 kms me había costado más de dos horas. La suerte estaba definitivamente echada, mis piernas estaban genial y me puse a correr por la cueva del Gato, por los campos, por los llanos y las subidas. Todo el mundo andando y yo corriendo.La gasolina me duró hasta el km 97. Nuevo bajón, pero ya, a pesar del cuestón llamado de “el cachondeo” (y es que tiene guasa poner un cuestón del 12% de desnivel-calculo yo- y de un kilómetro y medio de largo) dos kilómetros y medio antes de meta. Tardé 20’ en subirlo, pero nuevas fuerzas me vinieron para terminar a tope y muy cerquita de las 16 horas (creo que me pasé quizá uno o dos minutos).

Al llegar apenas pude tomar nada, muchos amigos habían abandonado, otros estaban allí. Aventuras para volver a casa, porque tenía que hacerlo yo solo. No había taxis, pero me acercaron unos amigos.

Creo que en las fotos ha quedado más o menos recogido el día siguiente, con la comida y la vuelta en coche.Una carrera realmente dura, una experiencia terrible a veces, pero de gran compañerismo.

Especial mención también a todos los militares con los que hice parte del trayecto. Al menos en mi parte de la carrera más de la mitad de la gente era militar y fueron unos compañeros extraordinarios en todo momento.

FOTOS

13 comentarios:

Quique dijo...

Enhorabuena Guille, eres un crack!!!!

Menuda panzada de km, lo mejor el ambiente y la gente...y eso que no te apetecía.

Ahora a recuperar fuerzas y a guardar todos los detalles de la prueba en la cabeza, que quedará para siempre.

Un saludo
Quique

Anónimo dijo...

Muchas felicidades Guille, menos mal que no te apetecía :-)

Darth

Mildolores dijo...

¡Que valor!
No me canso de decir que esto es un pasote, una exageración. Y tú llevas...

Fahersan (Javier) dijo...

Enhorabuena Guille, me alegró mucho verte en Ronda, fuiste un suspiro de aire fresco cuando me echaste agua antes de parar bajo un árbol en el km40 me ayudó mucho.

Anónimo dijo...

Te conozco y sé lo que te cuesta algunas cosas. Imagino los momentos largos y tediosos y los más brillantes de una prueba como Ronda y te incluyo en ellos, y veo que los has superado con nota. Enhorabuena campeón.

SPJ

Guille dijo...

Gracias amigos, ha sido muy duro, pero lo he superado.

No tenía ganas de la carrera, y eso es bien cierto, sin embargo la hice, y tampoco como una obligación. Pensé simplemente en tirar hasta dónde me apeteciera, simplemente por conocer cómo era la carrera. Poco a poco se me fue quitando la mala leche que se me puso con los envoltorios de geles, etc... tirados por el suelo y con otras cosas que me grillaban y cada vez disfruté más del mero hecho de estar dándome una paliza.

No vi objeto en retirarme, ¿qué iba a hacer si me retiraba?, ¿ir con Paco J. a ver a la gente en los distintos puntos o irme a dormir? Y me dije, mejor estás aquí, simplemente resiste, no te rindas, y eso hice.

Al final vi que mi cuerpo aguanta mucha tela, sobretodo que ójala mi estómago no hubiera fallado, porque hubiera podido correr más y acabar antes, que tampoco hubiera estado mal, porque quitarse cuanto antes la carrera de encima es lo mejor.

Zerolito dijo...

Juer, Guille... ¡¡qué bueno!!

Si no tuvieras ese maldito dolor de pubis serías aún más estratosférico. Enhorabuena por esos 101, compañero. Un abrazo.

Guille dijo...

El pubis me joroba bastante, y en este caso además el problema estomacal que tuvimos casi todos los participantes por el calor que hizo. Fue el remate para mucha gente al no poder asimilar tanta cantidad de líquidos.

Lander dijo...

Felicidades Guille, vengo del blog de Sylvie que también la hizo y puffff. Yo que pienso que esto es un poco locura, pero me estais poniendo los dientes largos entre unos y otros, quien sabe quizá algún día...
Gracias por compartirlo y un abrazo.

Carlos dijo...

Enhorabuena Guille. Intento extrapolar mis 102k del año pasado en Torrejón a esas cuestas que describes, y con ese calor..., y tengo que tragar saliva. Admirable.

Abrazos. ;-)

Anónimo dijo...

Enhorabuena Guille, no paras.

Rafael Jiménez González dijo...

Mis más sinceras FELICITACIONES Guille.

Toda una proeza felizmente terminada. Me quedo con la frase: "Una carrera realmente dura, una experiencia terrible a veces, pero de gran compañerismo."Lo dicho, eres un campeón!

Guille dijo...

Muchas gracias de nuevo a todos. Un besazo

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